jueves, 29 de marzo de 2012

Cuando Evangelizo

No comparto el evangelio de una manera explícita cada día. Sé que, por la gracia de Dios, debo ir mejorando en esto. Pero no siempre tenemos la oportunidad de llevar a una persona a través del evangelio de principio al fin. Normalmente solo tengo oportunidad de decir una cosa. De mencionar la gracia de Dios. De hablar de perdón. De decir que mi esperanza está en Dios.

Una de las cosas que intento aplicar en mis comunicaciones es la gracia. Muchos de mis compañeros en el trabajo piensan que los “religiosos” como yo predican que Dios es un aguafiestas y lleno de ira. Eso es algo que necesita corrección. Y muchos de mis compañeros en el trabajo piensan que si hay un Dios, Él se les va a dar una existencia buena después de la muerte porque eso es lo que un Dios, si exista, debe de hacer. Eso también es algo que necesita corrección. Cuando hablo de la gracia, ellos encuentran la ira de Dios, porque es un Dios santo, pero también encuentran un Dios amoroso que pagó el precio por mí.

Así que introduzco a ellos un Dios que no cabe con sus ideas preconcebidas. Introduzco a ellos un Dios que no es meramente iracundo o chocho, sino a un Dios que es santo, amoroso, y para con los piden perdón, misericordioso.

lunes, 26 de marzo de 2012

La Reconciliación de Dios

En mi última entrada expliqué que Dios tiene su ira reservada para la humanidad pecaminosa, pero ama tanto a nosotros que envió a Jesús para reconciliarnos con Él. Esto confirma el propósito de Dios para glorificarse en su creación y experimentar comunión verdadero con nosotros.

La mayoría de mi entrada enfocó en Romanos 5:10. Justo hoy encontré un artículo de uno de mis predicadores favoritos acerca de Romanos 5:9-11. Les invito a leerlo.

sábado, 24 de marzo de 2012

¿Está enojado Dios con los pecadores?

A nosotros nos gusta citar Juan 3:16 y enfocar en el amor de Dios para con nosotros. Decimos cosas como “Dios odia al pecado, pero ama al pecador.” Debemos afirmar que Dios nos ama... Lo voy a repetir porque sé que algunos no van a entenderme: Debemos afirmar que Dios nos ama, pero no debemos negar la enemistad que existe entre Dios y el pecador porque es una parte integral del evangelio.

En Romanos leemos, “Porque, si cuando éramos enemigos de Dios fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, mucho más ahora, que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida” (Rom. 5:10, RVC)

si cuando éramos enemigos de Dios... Esto significa que había enemistad entre nosotros y Dios. Esto no es meramente la separación, como “Dios no puede estar en la presencia del pecado.” Cambiaría el infierno en un tipo de depósito de materiales peligrosos. El pecado es rebelión, y la rebelión hace a Dios nuestro enemigo y vice versa.

fuimos reconciliados con él... La reconciliación es un término bien importante en cuanto a la salvación. En 2 Corintios Pablo dice que “nos dio el ministerio de la reconciliación” (5:18). Se usa para describir lo que pasa cuando dos personas que están en contra de sí se reunen en armonía.

mediante la muerte de su Hijo... La muerte de Jesús no sólo fue paga por o cubierta del pecado. Fue satisfacción de la ira de Dios. Lo que merecíamos, él padeció. La ira de Dios fue derramado sobre él. Cuando Cristo ora que se quitara la copa antes de la crucifixión, fue la copa de la ira de Dios. Las imágenes del Antiguo Testamento y el Nuevo hacen que esto sea claro.

Si todavía no estás convencido, considera algunos otros versículos:

Y también a ustedes, que en otro tiempo eran extranjeros y enemigos, tanto en sus pensamientos como en sus acciones, ahora los ha reconciliado completamente en su cuerpo físico, por medio de la muerte, para presentárselos a sí mismo santos, sin mancha e irreprensible (Col 1:21-22).
No queremos pensar en nuestros pensamientos y actividades como algo hostil a Dios. De hecho, preferimos creer que somos “gente buena” y que buscamos a Dios. Pero antes de ser reconciliados a Dios, somos enemigos en necesidad de reconciliación.
...Seguíamos los deseos de nuestra naturaleza humana y hacíamos lo que nuestra naturaleza y nuestros pensamientos nos llevaban a hacer. Éramos por naturaleza objetos de ira, como los demás (Efe 2:3).
Quizás esto es el versículo más claro que hemos leído hoy. En un tiempo, éramos dados al pecado. Buscábamos agradecer a nosotros mismos con cosas mundanas, y por eso “éramos por naturaleza objetos de ira, como los demás.” La esperanza de la humanidad sin Dios es ira y juicio.

De regreso a Juan 3:

Un poco más adelante de Juan 3:16 encontramos al versículo 36: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero el que se niega a creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios recae sobre él.” Los que no son cristianos están debajo de la ira de Dios. Esta información es necesario para entender lo bueno de las buenas noticias. El que cree en el Hijo tiene vida eterna. La ira de Dios ya no recae sobre él: ha sido reconciliado a Dios.

Entonces, ¿cómo podemos “reconciliar” esto con Juan 3:16? Hay que recordar que estos versículos no están en contra de sí. Si podemos imaginar un padre que ama a su hija cuando la disciplina, ¿podemos concebir de un Dios que está enojado, que reserva su ira (que es una emoción) por el pecador y lo ama al mismo instante? Hay que hacerlo, porque eso es la esencia del evangelio. Cuando nos damos cuenta de que Dios reserva su ira para el pecador, su amor por el pecador es aún más asombro a nuestros ojos.


lunes, 19 de marzo de 2012

Citas de Mi Sermón (parte 3)

Recientemente prediqué un sermón en mi iglesia, Enfoque, acerca de 1 Corintios 1:1-3. Aquí es el texto y unas oraciones que dije:
(1) Pablo, llamado por la voluntad de Dios a ser apóstol de Cristo Jesús, y nuestro hermano Sóstenes, (2) a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser su santo pueblo, junto con todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y de nosotros: (3) Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.

La muerte de Jesús satisfizo la santidad de Dios. Y por eso nosotros podemos recibir los benificios de su sacrificio. Si creemos en Él, nosotros seremos santificados como dice “han sido santificados.” 
No solo nos quita el pecado, sino nos da su santidad. Es la única manera en que podemos entrar en la iglesia: los que son parte de la iglesia “han sido santificados.” 
El primer paso de entrar en la iglesia es invocar el nombre de Jesús. Eso es como entras. Si no has hecho eso no eres parte de la iglesia, incluso Enfoque. Podemos hablar en un sentido general de que todos los que viene aquí son parte de Enfoque. Pero cuando hablamos de Enfoque como iglesia, si no has sido salvado no puedes ser parte de la iglesia. Puedes venir, te invitamos como dijimos al principio “No importa a nosotros tu religión, tus creencias acerca de Dios, solo queremos que tu puedas experimentar una relación con Cristo,” porque si no has experimentado eso, si no has experimentado la santificación de Jesús, tu religión no importa. Lo que crees acerca de Dios no importa. Lo primero, lo más fundamental, lo básico es invocar a Jesús, pedirle perdón, confiar en Él. 

viernes, 16 de marzo de 2012

Citas de Mi Sermón (parte 2)

Recientemente prediqué un sermón en mi iglesia, Enfoque, acerca de 1 Corintios 1:1-3. Aquí es el texto y unas oraciones que dije:

(1) Pablo, llamado por la voluntad de Dios a ser apóstol de Cristo Jesús, y nuestro hermano Sóstenes, (2) a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser su santo pueblo, junto con todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y de nosotros: (3) Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.

En esta iglesia para juntarse a la membresía tienes que ser bautizado. Y cuando digo bautizado, estoy hablando… del bautismo bíblico. El bautismo comunica una verdad del evangelio que no podemos perder, no podemos olvidar. … La inmersión en el agua muestra que has sido sepultado y después, cuando levantas, eso muestra la resurrección de Cristo, y nosotros queremos pronunciarlo. No queremos ocultar el evangelio.

“A los que han sido santificados en Cristo Jesús.” Eso suena como algo que puedes oír en una iglesia. Cuando vas al trabajo no vas a oír tu gefe decir algo acerca de la santificación. Cuando vas a un partido de fútbol no vas a oír alguien decir algo acerca de la santificación. Parece como una de las palabras que solo existe en la iglesia, y en la mayoría de las veces, sí es. Pero no porque es una palabra religiosa, sino porque es una palabra que habla de nuestra relación con Dios, y al mundo alrededor de nosotros no le importan las cosas de Dios. Por eso ellos no van a hablar de la santificación.

jueves, 15 de marzo de 2012

Citas de Mi Sermón

Recientemente prediqué un sermón en mi iglesia, Enfoque, acerca de 1 Corintios 1:1-3. Aquí es el texto y unas oraciones que dije:

(1) Pablo, llamado por la voluntad de Dios a ser apóstol de Cristo Jesús, y nuestro hermano Sóstenes, (2) a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser su santo pueblo, junto con todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y de nosotros: (3) Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.




Aunque la mayoría de nosotros, yo diría, crecíamos en un ambiente en que creíamos que la iglesia era definida por cuatro paredes y un techo, la iglesia realmente es la gente.

La iglesia es un grupo bien grande. La iglesia es la gente, y así como la iglesia no es limitada por estas paredes, tampoco es limitada por región. La iglesia consiste de los creyentes.

Si realmente quieres ser parte de la iglesia tienes que comprometerte con una iglesia local.

Yo creo que es muy dificil juntarse a una iglesia porque es muy fácil ser forastero: entrar, cantar, escuchar un sermón, charlar un poco, y después salir, y nadie espera nada de ti. Nadie te dice, “Tienes que ir a este grupo,” o “Tienes que trabajar en tu amor por tu familia.” No vamos a meternos en tu privacidad. Pero si eres parte de esta congregación y nosotros nos involucramos los unos con los otros, vamos a encontrar que la iglesia no solamente es un grupo, sino un grupo comprometido los unos con los otros.

miércoles, 29 de febrero de 2012

La Trinidad en Salmo 33


Salmo 33:6 RVC
Con su palabra, el Señor hizo los cielos;
todo lo creado lo hizo con un soplo de su boca.
Juan 1:2-3 RVC
La Palabra estaba en el principio con Dios.
Por ella fueron hechas todas las cosas.
Sin ella nada fue hecho de lo que ha sido hecho.

De vez en cuando encuentro un nexo entre el Antiguo Testamento y el Nuevo que no reconocía antes. Este es uno de ellos. Por mucho tiempo los eruditos han reconocido que los primeros 14 versículos del Evangelio según Juan son un tipo de poesía. Casi cada creyente sabe que los Salmos son poesía también.

Cuando leo algo como esto donde y paralelo tan claro, me pregunto si el escritor en el Nuevo Testamento intencionalmente quería aludir al pasaje del Antiguo Testamento o si su mente había sido renovado (Rom. 12:1-2) por leer la Escritura tanto que le afectó su forma de hablar y escribir. Por lo menos puedo decir que hay un nexo entre Juan 1:2-3 y el Salmo 33:6 sea que Juan lo reconocía cuando lo hizo o no.

Cristianos han alegado que cuando el Antiguo Testamento refiere a la “palabra del Señor” en cuanto a la creación, que eso era Dios el Hijo. También han alegado que el “soplo” del Señor representaba al Espíritu Santo. Así que en Salmo 33:6 se ve la santa Trinidad: El Padre (“el Señor”), el Hijo (“su palabra”), y el Espíritu Santo (“soplo de su boca”). Cuando Dios creó todo, toda la Trinidad participó.

En el Evangelio según Juan, el autor quiere mostrarnos que Jesús realmente es Dios. Para sus lectores judíos muestra que Él era esa palabra del Antiguo Testamento. Como los judíos estaban bien familiarizados con los Salmos, sería bien difícil no reconocer lo que estaba haciendo Juan en estos primeros versículos (con alteración mía):

Salmo 33:6 RVC
Con su palabra, el Señor hizo los cielos;
todo lo creado lo hizo con un soplo de su boca.
Juan 1:2 RVC
Por [la Palabra] fueron hechas todas las cosas [por el Señor].