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jueves, 31 de octubre de 2013

¡Atención, por favor!

Admito que no siempre mantengo la perspectiva apropiada de la santidad de Dios. Es muy fácil cantar, “Eres santo”, “Santo, santo, santo” y “Santo es el Señor” en voz alta sin tener una actitud y acciones que hacen juego con mis proclamaciones. Si Dios es santo, ¿cómo nos debe afectar en la iglesia?

Hoy en día no es difícil encontrar a una persona que juega videojuegos en su iPhone o iPad durante el servicio. No es difícil encontrar a unas personas hablando de deportes en el atrio mientras el pastor predica la Palabra de Dios. No es difícil oír una persona criticar a otra por su ropa o compra o cualquier otra cosa cuando los cantantes hacen sus preparaciones.

Cuando Dios le habló a Moisés a través de la zarza ardiente, le mandó a quitarse las sandalias “porque estás pisando tierra santa” (Éx. 3:5). ¿Nos es una gran molestia apagar el celular o terminar la conversación para darle a Dios la atención y gloria que merece?

La santidad de Dios es algo incomprensible para nosotros. Él es perfecto, puro… y completamente distinto de toda su creación. Tal como mi esposa espera que yo no chequee mi cuento de Facebook durante la cena, Dios espera que nosotros le prestemos atención cuando venimos a adorarle. Cuando no podemos decir “no” a nuestras máquinas o nuestros amigos que quieren conversar, estamos diciendo que nosotros somos más importantes que el que nos creó.

Quizás esta semana tú y yo podemos congregarnos con el pueblo de Dios y darle a Dios la gloria que es suya. Sin distraernos por ídolos que fabricamos en nuestras mentes y que llevamos en nuestros bolsos. Él es digno de nuestra atención.

viernes, 16 de marzo de 2012

Citas de Mi Sermón (parte 2)

Recientemente prediqué un sermón en mi iglesia, Enfoque, acerca de 1 Corintios 1:1-3. Aquí es el texto y unas oraciones que dije:

(1) Pablo, llamado por la voluntad de Dios a ser apóstol de Cristo Jesús, y nuestro hermano Sóstenes, (2) a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser su santo pueblo, junto con todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y de nosotros: (3) Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.

En esta iglesia para juntarse a la membresía tienes que ser bautizado. Y cuando digo bautizado, estoy hablando… del bautismo bíblico. El bautismo comunica una verdad del evangelio que no podemos perder, no podemos olvidar. … La inmersión en el agua muestra que has sido sepultado y después, cuando levantas, eso muestra la resurrección de Cristo, y nosotros queremos pronunciarlo. No queremos ocultar el evangelio.

“A los que han sido santificados en Cristo Jesús.” Eso suena como algo que puedes oír en una iglesia. Cuando vas al trabajo no vas a oír tu gefe decir algo acerca de la santificación. Cuando vas a un partido de fútbol no vas a oír alguien decir algo acerca de la santificación. Parece como una de las palabras que solo existe en la iglesia, y en la mayoría de las veces, sí es. Pero no porque es una palabra religiosa, sino porque es una palabra que habla de nuestra relación con Dios, y al mundo alrededor de nosotros no le importan las cosas de Dios. Por eso ellos no van a hablar de la santificación.

viernes, 4 de marzo de 2011

002 Levítico: Puro e Impuro

¿Por qué tenía Dios tantas leyes en Levítico acerca de la pureza, cosas que tienen más que ver con la ropa, lo que comemos, y las enfermedades? ¿Fue todo ambivalente o es que tenía un proposito más alto? Encuentra la respuesta en este videoblog.