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miércoles, 30 de octubre de 2013

5 Solas de la Reforma Protestante

El 31 de octubre, 1517, un monje alemán llamado Martín Lutero inició la Reforma Protestante al pegar una lista de asuntos para discutir, entre ellos las indulgencias y la autoridad del Papa. Pocos años después tradujo Lutero la Biblia a alemán. Durante el siglo XVI sólo los eruditos podían leer las escrituras porque sólo la Vulgata (una traducción a latín) era legal poseer en la mayoría de los países católicos. Versiones “vulgares” (comunes) no se podían escribir ni leer. Pocos eclesiásticos leían la Biblia, prefiriendo usar ritos y liturgias de la Iglesia Católica Romana en vez del texto bíblico en la iglesia.

Gracias a hombres como Martín Lutero (alemán), William Tyndale (inglés) y Casiodoro de Reina (español), la Biblia fue traducida para que la gente común pudiera leerla. Los que querían reformar las prácticas y la doctrina de la Iglesia Católica Romana para que convenga más con las Sagradas Escrituras formularon cinco frases que resumieron sus prioridades en la Reforma: 
Sola scriptura = Sola escritura
Este principio refiere a la fuente de autoridad para estas prácticas y doctrinas. En 1.500 años muchas prácticas y enseñanzas entraron en la Iglesia que no tenían nada que ver con lo que la Biblia enseña. Los reformistas querían regresar a la Biblia como autoridad en vez de las tradiciones humanas. Esto no quiere decir que no se puede aprender algo de los credos, libros, y otras fuentes de la historia del Cristianismo, sino que todo tiene que ser sometido a lo que la Biblia dice.

Sola fide = Sola fe
Al leer la Biblia, los reformistas se dieron cuenta de que la verdad es que Dios nos considera justos por creer en Jesús, no por vivir rectamente. Algunos pueden preguntar, ¿qué malo hay en decir que se necesita la fe más obras? ¡Mucho! La Biblia enseña que es por causa de la fe en Jesús, no las obras buenas que hagamos, que Dios nos salva. Gálatas 2:16 dice, “Sabemos que el hombre no es justificado por las obras de la ley sino por la fe de Jesucristo, y también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, ya que por las obras de la ley nadie será justificado.” Aunque puede parecer bien claro que somos justificados por la fe, la Iglesia Romana afirma todavía que las obras completan la obra de Jesús y nos justifican ante Dios.

Sola gratia = Sola gracia
Relacionado al punto anterior, los reformistas enseñaron que la salvación del hombre se recibe sólo por la gracia de Dios. La gracia es algo inmerecido, así que Dios no nos salva como deber o pago por algo que hemos hecho para agradecerle.

Solo Christo = Solo Cristo
Cristo es el único mediador y salvador del ser humano. Para los reformistas, esto significaba que las oraciones y la veneración dirigidas a los santos y la Virgen María contradicen las escrituras (por ejemplo, la prohibición de adorar imágenes). También significaba que no es necesario ser parte de la Iglesia Católica Romana o someterse al Papa para ser una verdadera iglesia de Cristo.

Soli Deo gloria = A Dios solo sea la gloria
Este principio es el fundamento de los demás. Si realmente queremos que Dios reciba toda la gloria, debemos creer y actuar conforme a su Palabra, proclamar su evangelio que ofrece la salvación por gracia a través de la fe, una salvación que se encuentra en Cristo sólo, no por nuestras obras. 
Muchas personas hoy en día no reconocen la importancia de la diferencia entre las posiciones de los reformistas y las de la Iglesia Católica Romana. Para las personas que murieron por causa de afirmar estas doctrinas, la diferencia no sólo significaba la vida o la muerte, sino también el cielo o el infierno.

domingo, 27 de enero de 2013

En Cuanto al Bautismo...

Poco a poco estoy leyendo Una Iglesia Conforme al Corazónde Dios por Miguel Núñez. Muchos creyentes hoy en día lo encuentran difícil explicar exactamente qué es una iglesia. Algunos piensan que es un edificio. Otros que es un club social. Pero Miguel Núñez la define así: “La iglesia es un grupo de personas que el Padre escogió; que Cristo redimió a precio de sangre y que el Espíritu Santo regeneró para proclamar su gloria por toda la eternidad”.

Señor Núñez ha sido pastor de la Iglesia Bautista Internacional de Santo Domingo, República Dominicana desde 1998. Su deseo en este libro es mostrar “cómo sanar la iglesia de hoy para que refleje su propósito original… la gloria de Dios”.

Como cualquier libro que yo he leído, hay partes con los que estoy de acuerdo, y otras con las que no. ¡Supongo que si yo hubiera escrito un libro que al leerlo yo pudiera encontrar algo con que no estoy de acuerdo!

Un pasaje en particular que me hizo pensar fue este:
“No podemos obviamente generalizar, pero cuando comparamos los cristianos del primer siglo, que estuvieron dispuestos a ir a la hoguera y ante las fieras por no negar a Cristo, con el ‘cristiano’ de hoy que por vergüenza no quiere ir a las aguas del bautismo, con frecuencia la diferencia entre uno y otro es más que falta de conversión”.
¡Palabras bien duras! Es verdad que muchos de los primeros cristianos pasaron por dificultades, persecuciones, y hasta la muerte por su fe. También había gente que sólo querían llevar el nombre ‘cristiano’ cuando les parecía de provecho personal. Así que su estimación de los primeros cristianos es un poco exagerado. Pero hay que pensar en lo que dice acerca del bautismo. Hay muchos hoy en día que no quieren ser bautizados por temor o creencia equivocada.

Desde tiempos antiguos había gente que creía que el pecar después de ser bautizado fue peor que pecar antes de ser bautizado. Por eso el Emperador Constantino, que se convirtió en cristiano, no fue bautizado hasta que estaba en su lecho de muerte. El problema con esto es que la Biblia nunca dice esto. El bautismo es una práctica simbólica del evangelio en que el cristiano anuncia su deseo de ser reconocido como parte de la iglesia de Dios por identificar con la muerte, el enterramiento (sumersión) y resurrección (subir del agua) de Cristo. Es un acto de obediencia. Así que el que siempre quiere posponer su bautismo hasta que esté viviendo en armonía con los mandamientos de Dios está haciendo lo opuesto de su deseo—está viviendo en desobediencia por no bautizarse.

Es lo mismo para los que rehúsan ser bautizados por temor de la gente. Es posible que su familia lo rechazara por bautizarse. Pero Cristo dijo en Mateo 10:32-33, “A cualquiera que me confiese delante de los hombres, yo también lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos”. Así que el autor de Una Iglesia Conforme al Corazón de Dios es muy perceptivo cuando dice que “con frecuencia la diferencia entre uno y otro es más que falta de conversión”.

Como creyentes el ser bautizado es asunto de obediencia. No debemos de posponer la obediencia cuando Dios nos muestra claramente lo que debemos de hacer.

viernes, 31 de agosto de 2012

Enseñanzas Elementales (Heb. 5:12-6:3)


Aunque después de tanto tiempo ya debieran ser maestros, todavía es necesario que se les vuelva a enseñar lo más elemental de las palabras de Dios. Esto es tan así que lo que necesitan es leche, y no alimento sólido. Pero todos los que se alimentan de leche son inexpertos en la palabra de justicia, porque son como niños. El alimento sólido es para los que ya han alcanzado la madurez, para los que pueden discernir entre el bien y el mal, y han ejercitado su capacidad de tomar decisiones.

Por lo tanto, dejemos a un lado las enseñanzas elementales acerca de Cristo, y avancemos hacia la perfección. No volvamos a cuestiones básicas, tales como el arrepentirnos de las acciones que nos llevan a la muerte, o la fe en Dios, o las enseñanzas acerca del bautismo, o la imposición de manos, o la resurrección de los muertos y el juicio eterno. Todo esto lo haremos, si Dios nos lo permite.
(Hebreos 5:12-6:3, RVC)

Este pasaje puede parecer una crítica de algunos creyentes hoy en día. Aunque no sabemos a cuánto tiempo el autor refiere, debemos considerar cuánto hemos crecido en la fe nosotros mismos, y como líderes, cuánto han crecido los miembros de nuestra iglesia, desde que creímos el evangelio.

El autor de Hebreos dice, “Aunque después de tanto tiempo ya debieran ser maestros, todavía es necesario que se les vuelva a enseñar lo más elemental de las palabras de Dios.” Esto debe de ser la meta de cada creyente en la iglesia—no tanto de ser reconocido como maestro en la iglesia, sino de crecer en nuestro entendimiento de la palabra de Dios hasta que se puede decir que podemos enseñarla a otras personas. Se puede decir que debemos buscar una maestría en la palabra de Dios. Pero los recipientes de esta carta (o sermón), no habían llegado ni a la mitad de su viaje:

[Lo] que necesitan es leche, y no alimento sólido. Pero todos los que se alimentan de leche son inexpertos en la palabra de justicia, porque son como niños. El alimento sólido es para los que ya han alcanzado la madurez, para los que pueden discernir entre el bien y el mal, y han ejercitado su capacidad de tomar decisiones.

Un bebé no puede soportar comida sólida. Pero aún yo estoy muy asombrado de cuán rápidamente mi hija empezó a comer fideos, queso y fruta. Los nuevos creyentes son como bebés en la fe. Ellos son “inexpertos en la palabra de justicia” y así no saben mucho de cómo debemos vivir ni de cómo la justicia y la misericordia de Dios funcionan para su bien. Pero los que han aprendido de la palabra de Dios y han sido dominado por ella “pueden discernir entre el bien y el mal” porque  “han ejercitado su capacidad de tomar decisiones.”

Conozco a mucha gente que tiene aprensiones en cuanto a la doctrina. Piensan que la doctrina divide y que es algo de tradicionalistas. Pero la palabra “doctrina” sólo quiere decir “enseñanza,” y el autor de Hebreos piensa diferente que esa gente:

Por lo tanto, dejemos a un lado las enseñanzas elementales acerca de Cristo, y avancemos hacia la perfección. No volvamos a cuestiones básicas, tales como el arrepentirnos de las acciones que nos llevan a la muerte, o la fe en Dios, o las enseñanzas acerca del bautismo, o la imposición de manos, o la resurrección de los muertos y el juicio eterno.

¿Has querido “perfeccionar” tu fe, o es que prefieres la mediocridad, el status quo? ¿Has pensado que la doctrina nos puede llevar a una mejor relación con Cristo? El destino vale el viaje cuando se trata del estudio de la palabra de Dios. Considérate. Considera a los miembros de tu iglesia. Han aprendido y abrazado “las enseñanzas elementales,” las “cuestiones básicas?” Aquí está una lista de cosas que debemos dominar (o mejor dicho, que deben dominarnos):

el arrepentirnos de las acciones que nos llevan a la muerte
la fe en Dios
las enseñanzas acerca del bautismo
la imposición de manos
la resurrección de los muertos y el juicio eterno

Esta lista no es exhaustiva. Hay más enseñanzas elementales como:

el gran narrativo de la Biblia
la vida de Jesús
la oración
la santa cena
etc.

El autor termina esta sección diciendo, “Todo esto lo haremos, si Dios nos lo permite.” Esto debe de ser nuestra meta también. Hay que estudiar la palabra de Dios, de profundizarnos debajo de la superficie. La doctrina sí nos puede dividir cuando hay gente que niegan o distorsionan las verdades claves de nuestra fe. Pero también nos puede unir en la palabra y la gracia de Dios. Y yo, por mi parte, quiero que mi fe se perfeccione más y más y que mi relación con Dios crezca más y más. ¿Qué quieres tú?

sábado, 4 de agosto de 2012

Enfrentando a los Gnósticos de Hoy



Hoy en día es aún más importante estudiar la historia del cristianismo porque hay muchos que nos quieren engañar (véase 1 Juan 2:26). La Biblia es un libro bien grande y los que distorsionan sus enseñanzas son muchos. Algunos lo hacen por malicia. Otros lo hacen por ignorancia. Pero el efecto, si no hay nadie para oponerse a estas falsas doctrinas, será lo mismo: decepción y negación del único verdadero evangelio (Gál. 1:6-8).

Durante el fin del primer centenario, cuando los apóstoles iban muriendo, había unos grupos de personas que llamamos gnósticos (de “gnosis” que es “sabiduría”). Estos grupos tenían muchas falsas enseñanzas, y aunque no tenían un credo en común, se puede identificar algunas de sus enseñanzas que afirmaban muchos de ellos, por ejemplo:
  • La salvación viene a través de “sabiduría secreta”
  • Alta estimación del espíritu y subestimación de la carne (lo físico)
  • La incorruptibilidad del espíritu
  • Una “chispa divina” habita en cada persona

Los gnósticos creían que el problema que enfrenta al ser humano no es el pecado personal, sino la ignorancia de la “sabiduría secreta” de Dios. Muchas veces esta sabiduría refería a esa “chispa divina,” y enseñaban más o menos que somos divinos, de la misma esencia como Dios. Así que como Dios es incorruptible, el pecado realmente no afecta esa parte divina de nosotros. Los gnósticos justificaban su licencia con estas doctrinas.

Hay gente hoy en día que profesan y enseñan doctrinas que tienen su raíz en el gnosticismo. Lo sé porque tuve una charla bien interesante recientemente acerca de estos temas. La persona me dijo que Dios nos dio un espíritu incorruptible y que, como Dios es espíritu, nuestro espíritu es parte de Dios. Aunque no dijo que somos divinos, su sentido fue muy claro. Aunque no dijo nada acerca de “sabiduría secreta” o una “chispa divina,” el concepto fue lo mismo.

Este hombre necesita que Dios obre en su vida porque antes de poder entender el evangelio de Cristo hay que quitarse estas falsas enseñanzas de su mente. En lo más básico, este hombre no ha reconocido la gran diferencia entre Dios y el ser humano. Dios es totalmente otro y diferente de su creación. Nosotros somos corruptos, en necesidad de avivamiento espiritual, perdón de los pecados, y la justicia de Cristo acreditado a nuestro favor.

Puede ser difícil defender la fe en contra de tales enseñanzas. Pero como los que vinieron antes de nosotros ya han peleado con la falsa doctrina, podemos aprender de ellos. Ireneo, que murió alrededor de las 202 d.C., escribió esto en su libro Contra las Herejías 5.12.2:

Uno es el soplo de la vida que hace al hombre un ser animado, y otro distinto es el Espíritu vivificante que lo perfecciona como espiritual. Por eso dice Isaías: «Así habla el Señor, que hizo el cielo y lo fijó, que dio firmeza a la tierra y a cuanto hay en ella; y dio su aliento a todo cuanto en ella vive, y el espíritu a quienes caminan en ella» (Is 42,5). Afirma que se le dio en general el aliento a todo el pueblo que habita sobre la tierra; mas su Espíritu a quienes pisotean las concupiscencias terrenas [es decir, creyentes]. Por eso Isaías, distinguiendo en otra ocasión lo que antes había dicho, escribe: «El Espíritu saldrá de mí, pues yo he creado todo aliento» (Is 57,16). Propiamente coloca en el orden de Dios al Espíritu que en los últimos tiempos derramó sobre el género humano (Hech 2,17) para la filiación adoptiva; en cambio expresa que concedió su aliento comúnmente a todas las cosas hechas y creadas. Pues una cosa es el Creador, otra la creatura. El aliento es algo temporal; en cambio el Espíritu es sempiterno. Y el aliento puede aumentar un poco, y permanece por algún tiempo, luego se retira y deja sin respiración a aquel en el que antes estuvo. Por el contrario, el Espíritu circunda al hombre por fuera y lo llena por dentro, siempre en él persevera y nunca lo abandona. «Mas no aparece primero lo espiritual», dice el Apóstol (y lo afirma como refiriéndose a nosotros los hombres), «sino primero lo animal, luego lo espiritual» (1 Cor 15,46), como es razón. Pues era necesario que primero fuese plasmado el hombre, y una vez plasmado recibiese el alma; y luego recibiese la comunión del Espíritu. Por ello el Señor hizo «al primer Adán alma viviente, al segundo Espíritu vivificante» (1 Cor 15,45). Así, pues, como el que ha recibido la vida por el alma, al volverse hacia lo más bajo pierde la vida; así también el que se vuelve hacia lo más alto, al recibir al Espíritu vivificante encuentra la vida.

Les recomiendo este artículo de GotQuestions.org, “¿Qué es el gnosticismo cristiano?” para más información.

viernes, 30 de marzo de 2012

Examínenlo Todo


No importa de qué tradición vengamos, la mayoría de nosotros hemos crecido con ciertas creencias equivocadas acerca de Dios, la Biblia, y nosotros como seres humanos. A veces las aceptamos, y a veces rechazamos a más de lo que realmente debemos.

Hay un antídoto a esto: tenemos que ser un “pueblo del libro,” o gente que se inmersa en las páginas de la Escritura. Conozco a personas que se crecieron en una iglesia que añadió detalles a las historias de la Biblia. No es incomún oír alguien contar una historia bíblica con detalles que no pertenecen a la historia. Es una lástima que esa iglesia sintió que podía añadir a la Biblia porque estos creyentes ya no saben si lo que recuerdan de la Biblia es verdad o falso. La única respuesta es regresar a las páginas de la Biblia para entender los Dios dice, no lo que oyeron cuando eran niños.

Todos nosotros tenemos que hacer esto. Aunque para mí es más probable que yo omitiera un detalle de las historias que añadir algo, hay creencias y doctrinas que aprendí cuando era niño que necesitan ser probados por el texto de la Biblia.

Apenas estaba yo fuera de la secundaria cuando leí el libro Jesusology [Jesusología] y recibí una introducción a Romanos 9 que jamás había tenido. Al estudiar Romanos 9 y otros pasajes como Efesios 1, yo cambié mis creencias acerca de la soberanía y la elección de Dios.

Cuando estoy con otros cristianos y hablamos de la Biblia o de nuestras creencias, siempre los llevo a las Escrituras. Es bueno leer libros y hablar con otros creyentes acerca de estos temas, pero hay que probar todo por la Biblia.

Examínenlo todo; retengan lo bueno.
1 Tesalonicenses 5:21

viernes, 28 de octubre de 2011

Qué te guia: ¿el Espíritu o la Escritura?

Alguien o algo tiene lugar de primera importancia. En los Estados Unidos, tenemos muchos leyes. Hay leyes estatales y federales, pero la ley de primera importancia no es nada más que la Constitución. En mi familia, aunque muchas veces dejo que mi esposa decida, la autoridad y responsabilidad para las decisiones es mi carga. Pero, ¿qué tiene lugar de primera importancia en cuanto a nuestra práctica y creencia como cristianos?

Algunos dicen que el Espíritu Santo tiene lugar de primera importancia. Otros dicen que las Escrituras tienen lugar de primera importancia. ¿Quién tiene razón?

Al principio entiendo como la gente puede pensar que es el Espíritu Santo. Pues, ¡es Dios mismo! La Biblia fue dada por Él. Ciertamente la Biblia, que es producto del Espíritu Santo, no puede superar la dirección de Él.

Pero hay un problema: ¿cómo sabemos si algo procede del Espíritu o no? Por ejemplo, conozco a gente que han dicho que Dios le confirmó que un amigo en el hospital iba a mejorarse, pero ese amigo murió unos días después. Obviamente esa “palabra” que recibió no fue del Espíritu. Pero si el amigo hubiera recuperado, ¿cómo sabría yo si fuera palabra de Dios o si la otra persona tenía suerte en su pronosticación?

¿O que de los asuntos de la fe? Un cristiano en la iglesia anciana dijo que el Espíritu había mandado que los viudos no pudieran casarse de nuevo y que no debieran escapar la persecución, sino buscar ser mártires. ¿Realmente fue mandato del Espíritu Santo?

Hay una cosa que siempre debemos recordar: el Espíritu nos dio la Biblia, y Él no miente. Así que Él no va a guiarnos en contra de lo que ya nos ha dicho. Por eso, las Escrituras deben tener primera importancia en cuanto a nuestra práctica y creencia como cristianos.

Lo que llamamos la dirección del Espíritu puede ser muchas cosas—un demonio, deseos carnales, sugerencias subconscientes, o su propio corazón. Jeremías 17:9 nos advierte: “Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?” Hay mucha gente que quiere evitar dar cuentos de sus acciones y ella usa el Espíritu Santo como excusa.

Cuando nosotros estudiamos la Biblia, nuestro lema es “Una Escritura nunca contradice otra Escritura.” Cuando buscamos la voluntad de Dios y queremos que su Espíritu nos guie, nuestro lema debe de ser “El Espíritu nunca contradice la Escritura.” Pues, la escribió.

martes, 9 de agosto de 2011

¿Por qué algunos dicen que las mujeres no deben ser pastores?

Hoy en día es muy fácil encontrar a una mujer que está encargado del liderazgo y enseñanza de una iglesia. Escriben libros, tienen ministerios audiovisuales en la televisión y el internet. Hay miles de personas—hombres y mujeres—que afirman que han sido bendecidos a través del ministerio de una “pastora”.

No se puede basar las opiniones sobre este tema en nuestras experiencias. Hay gente que ha tenido buenas y malas experiencias con pastoras—¿quién puede decir que una experiencia sea más/menos válida que otra?

La base de nuestra creencia debería de ser la biblia, sea lo que enseñe.

Yo creo que las escrituras son claras: el pastorado es reservado para los hombres. Te voy a dar unas razones por qué pienso así y algunas implicaciones de esta interpretación.

Razones por qué
1)  Pablo no lo permitió. Primera de Timoteo 2:11-12 dice, “Que la mujer aprenda calladamente, con toda obediencia. Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada.” (LBLA).

Algunos malinterpretan este versículo para represar a las mujeres y no dejarlas decir ni una palabra en la iglesia. Pero si Pablo no permitió que las mujeres habaran nunca, ¿por qué habla de mujeres orando y profetizando en 1 Corintios 11:5? No es que las mujeres no podían hablar, sino que ellas no podían enseñar ni ejercer autoridad sobre los hombres.

El pastor no sólo enseña a la congregación, sino que él ejerce autoridad. El acto de enseñar es ejercer autoridad. El pastor es responsable por la congregación—tiene que cuidarla como rebaño de ovejas y un día aparecerá ante Dios para rendir cuentas por su rebaño (véase 1 Pedro 5:2; Santiago 3:1).

Si sigues leyendo los versículos 13 hasta 15 en el pasaje de 1 Timoteo, encontrarás el razonamiento de Pablo: fue la orden de Dios. Él escogió al hombre para ser el líder de la familia y también de la iglesia.

2)  No hay “pastoras” en el Nuevo Testamento. Léelo. No vas a encontrar a ninguna mujer que sea pastora. En nuestro día tenemos pastoras así que tenemos que distinguir entre hombres y mujeres. En esa época las mujeres ni siquiera recibieron una educación. Si Jesús y sus discípulos no tenían miedo de hacer cosas en contra de la cultura como enseñar a mujeres como discípulas (Lucas 10:39), ¿cómo es que no nombrarían a mujeres como pastores si pensaron que el pastorado era para las mujeres tanto como para los hombres?

En dos pasajes (1 Timoteo 3; Tito 1) Pablo nos da los requisitos para los pastores. En los dos dice que él tiene que ser “marido de una sola mujer”. Aunque sea posible que este es modismo que significa “fiel a su esposa,” la suposición es lo mismo: Pablo asume que el pastor es hombre.

Es interesante que Pablo llama a Febe una “diaconisa” en Romanos 16:1 porque en 1 Timoteo 3 nos da los requisitos para los diáconos y “las mujeres”. Si él está refiriendo a diaconisas y no a las esposas de los diáconos, es muy curioso que él no refiere a pastoras aquí.

La “pastoras” es un fenómeno muy reciente en la historia de la iglesia. No creo que sea un desarrollo bueno que los apóstoles y los primeros cristianos pasaron por alto. Creo que es una desviación de la norma bíblica.

Lo que no significa…
Hay algunas implicaciones importantes si ser pastora está en contra de la biblia, pero quiero empezar con lo que no significa:

1)  Antes que nada, no significa nada del carácter, el valor, el entendimiento, o la importancia de la mujer. Muchas mujeres son más nobles, inteligentes, y sabias que yo. Dios escogió al hombre para ser líder de la casa y líder de la iglesia. Las mujeres no deben enfocar tanto en lo que Dios las niegue, sino en todos los ministerios en que ellas pueden servir.

2)  No significa que mujeres no pueden enseñar o tener autoridad sobre un hombre fuera de la iglesia. Estas reglas son para la iglesia. Hay muchas mujeres que son gerentes, policías, maestras, y hasta presidentes. No puedo negarlas el respeto que merecen por su posición y someter a ellas si sea necesario.

3)  No significa que las pastoras no sean cristianas. Es muy difícil juzgar las motivaciones y el carácter de una persona sólo por una enseñanza falsa. La verdad es que todos nosotros, incluso yo, nos equivocamos en nuestra interpretación. Nadie deber apoyar una interpretación que saben que es falsa, pero siempre estaremos ciegos a ciertas cosas.

Ciertamente hay pastoras que nos son cristianas, que intencionalmente oscurecen la verdad, o que intencionalmente están en rebelión en contra de la palabra de Dios. Lo único que podemos hacer es mostrarlas la verdad, dejar que el Espíritu Santo obre en sus vidas, y ayudar a otros a saber la verdad para que asisten a una iglesia más bíblica.

4)  No significa que las pastoras no tengan entendimiento de las escrituras. Como dije antes, todos nos equivocamos (pero no lo vemos). Una persona puede tener una interpretación equivocada sobre un pasaje pero la correcta sobre otro. Hay muchas personas que han sido bendecidos por pastoras. Pero debemos de ser bíblicos y el fin (la bendición) no justifica los medios (mujeres en el pastorado).

5)  No significa que una mujer jamás puede enseñar a un hombre. Mi mujer me ha enseñado mucho acerca de Dios y de la Palabra. La biblia también grabó un ocurrido cuando Priscila y su esposo (juntos) enseñaron a Apolos acerca de la palabra de Dios (Hechos 18:24-26).

Lo que sí significa…
1)  Las mujeres que “sintieron una llamada” al pastorado están equivocadas. La base de nuestras creencias tiene que ser la biblia, no los sentimientos o experiencias. No creo que todas las mujeres que son pastoras están pecando intencionalmente. Creo que dejaron que los valores del mundo (la independencia del hombre, el desdén por la sumisión, la deshonra del honor de ser madre) están superando su proceso de interpretar la biblia.

2)  Un creyente no debe asistir a una iglesia pastorada por una mujer. Dios no es caprichoso—Él tenía una razón por darnos los papeles que nos dio. Más vale la fidelidad de una iglesia con pastor calificado que la popularidad de una iglesia con pastora.

3)  Hay que pensar mucho en las posiciones de autoridad y enseñanza en la iglesia. ¿Pueden las mujeres enseñar una clase con hombres? ¿con jóvenes? ¿con niños? En mi opinión, una mujer no debe estar encargada de una clase si haya hombres en la clase. Pero hay una diferencia entre un hombre y un niño. Así que la dificultad para la mayoría de las personas será decidir sí el líder de los jóvenes debe de ser hombre o si las mujeres también pueden hacerlo.

4)  Los hombres tienen que desarrollar el deseo de ser líderes espirituales tanto en la iglesia como en la casa. Si todos nosotros estudiáramos la Palabra, oráramos a Dios, y buscáramos alcanzar los requisitos de ser pastor, ninguna mujer podría tomar esa posición.

Que Dios te ayuda a someter a su Palabra, guiado por el Espíritu, y a desempeñar tu papel en la iglesia y en tu hogar.