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lunes, 17 de septiembre de 2012

Sal y Luz y la Ley de Dios

De vez en cuando escucho una predicación o leo un artículo que no va de acuerdo con lo que pensaba acerca de un pasaje en la Biblia. Por ejemplo, hace pocos meses oí a alguien predicar un mensaje acerca de la mujer de Proverbios 31. El predicador opinó que el pasaje fue escrito para describir una mujer ideal—una mujer que no existe. Su punto fue que las mujeres en la actualidad necesitan confiar en la gracia de Dios porque nunca serán como aquella mujer. Al estudiar el pasaje decidí que sus ideas acerca del pasaje fueron novedades—no podía encontrar otra idea similar de otros predicadores y maestros, y creo que este pastor no había considerado el genero de literatura de sabiduría y sus aspectos poéticos en el pasaje.

Recientemente leí el resumen del quinto capítulo del Evangelio según Mateo en la versión Reina-Valera 1602 que me sorprendió también. Hace referencia a estos versículos:

Ustedes son la sal de la tierra, pero si la sal pierde su sabor, ¿cómo volverá a ser salada? Ya no servirá para nada, sino para ser arrojada a la calle y pisoteada por la gente. Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Tampoco se enciende una lámpara y se pone debajo de un cajón, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en casa. De la misma manera, que la luz de ustedes alumbre delante de todos, para que todos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre, que está en los cielos. (Mateo 5:13-16, RVC)
El resumen dice esto:
La Sal y Luz con que quiere que salen y alumbren en el mundo, es la Ley de Dios, la cual no quiere desatar, porque es eterna, antes dice ser venido para que por él se le dé su verdadero cumplimiento.
Jamás había oído esto, y decidí estudiar esto versículos para ver si él tenía razón. Jesús dice, “ustedes son la sal de la tierra” y “ustedes son la luz del mundo,” así que parece muy obvio que la sal y luz no es la Ley de Dios, sino los seguidores de Jesús. Pero también menciona Jesús “la luz de ustedes.” No quiero rechazar todo lo que dice la RV1602 porque Jesús dice más de una cosa acerca de esta sal y luz.

Al fin de este pasaje dice, “De la misma manera, que la luz de ustedes alumbre delante de todos, para que todos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre, que está en los cielos.” ¿Puedes ver la comparación?

la luz de ustedes = las buenas obras de ustedes (“sus buenas obras”)

La luz, en un sentido, es las buenas obras. Ciertamente hay un nexo entre la luz, las buenas obras, y la Ley de Dios. No creo que sea tan explícito como la RV1602 lo presenta, pero sí hay una conexión que vale la pena considerar.

Si no fuera por leer este resumen de la RV1602, quizás nunca habría considerado esto. Es bueno estudiar la Biblia con otros creyentes, incluso con los que ya han muerto, para “afilar” nuestro entendimiento con diferentes perspectivas, sólo que sean sometidas a la Palabra de Dios.

viernes, 24 de agosto de 2012

Josué y la Ley de Dios


En su resumen del primer capítulo del libro de Josué, Cipriano de Valera, el editor de la Biblia que conocemos como la Reina-Valera, 1602, dice esto:
Anima Dios a Josué a la empresa de la conquista de la tierra de Promisión prometiéndole su asistencia, y al fin la victoria consumada. Sobre todo le encarga a la continua lección y observancia de su Ley.
Para Valera, el leer las Escrituras era de suma importancia para el cristiano. Después de centenares de disputas acerca de creencias y doctrinas, la disciplina de estudiar la Biblia todavía es tan importante para nosotros hoy en día como fue durante la Reforma Protestante. No importa si nuestras enseñanzas tienen autoridad de pontífices o concilios si no tienen la autoridad que sólo viene de la correcta interpretación de la Biblia.

En cuanto al versículo 8, que dice, “Procura que nunca se aparte de tus labios este libro de la ley. Medita en él de día y de noche, para que actúes de acuerdo con todo lo que está escrito en él. Así harás que prospere tu camino, y todo te saldrá bien” (RVC), Valera nota:
Lo que Deut. 17:18 se mandó al rey que leyese &c, se manda aquí a Josué: vergüenza para los príncipes cristianos que no lo lean.
Si realmente queremos conocer a Dios, amarle como debemos, y disfrutar de su salvación, es necesario saber lo que Él nos dijo en su Palabra. No importa si seamos reyes, príncipes, o gente pobre, todos debemos estudiar la Palabra de Dios. El hombre se puede equivocar, pero Dios nunca lo hace. Por eso no debemos confiar en las enseñanzas de otras personas sin averiguar si realmente vienen de la Biblia o no.
Que todos nosotros nos encarguemos “a la continua lección y observancia de su Ley.”

sábado, 4 de agosto de 2012

Enfrentando a los Gnósticos de Hoy



Hoy en día es aún más importante estudiar la historia del cristianismo porque hay muchos que nos quieren engañar (véase 1 Juan 2:26). La Biblia es un libro bien grande y los que distorsionan sus enseñanzas son muchos. Algunos lo hacen por malicia. Otros lo hacen por ignorancia. Pero el efecto, si no hay nadie para oponerse a estas falsas doctrinas, será lo mismo: decepción y negación del único verdadero evangelio (Gál. 1:6-8).

Durante el fin del primer centenario, cuando los apóstoles iban muriendo, había unos grupos de personas que llamamos gnósticos (de “gnosis” que es “sabiduría”). Estos grupos tenían muchas falsas enseñanzas, y aunque no tenían un credo en común, se puede identificar algunas de sus enseñanzas que afirmaban muchos de ellos, por ejemplo:
  • La salvación viene a través de “sabiduría secreta”
  • Alta estimación del espíritu y subestimación de la carne (lo físico)
  • La incorruptibilidad del espíritu
  • Una “chispa divina” habita en cada persona

Los gnósticos creían que el problema que enfrenta al ser humano no es el pecado personal, sino la ignorancia de la “sabiduría secreta” de Dios. Muchas veces esta sabiduría refería a esa “chispa divina,” y enseñaban más o menos que somos divinos, de la misma esencia como Dios. Así que como Dios es incorruptible, el pecado realmente no afecta esa parte divina de nosotros. Los gnósticos justificaban su licencia con estas doctrinas.

Hay gente hoy en día que profesan y enseñan doctrinas que tienen su raíz en el gnosticismo. Lo sé porque tuve una charla bien interesante recientemente acerca de estos temas. La persona me dijo que Dios nos dio un espíritu incorruptible y que, como Dios es espíritu, nuestro espíritu es parte de Dios. Aunque no dijo que somos divinos, su sentido fue muy claro. Aunque no dijo nada acerca de “sabiduría secreta” o una “chispa divina,” el concepto fue lo mismo.

Este hombre necesita que Dios obre en su vida porque antes de poder entender el evangelio de Cristo hay que quitarse estas falsas enseñanzas de su mente. En lo más básico, este hombre no ha reconocido la gran diferencia entre Dios y el ser humano. Dios es totalmente otro y diferente de su creación. Nosotros somos corruptos, en necesidad de avivamiento espiritual, perdón de los pecados, y la justicia de Cristo acreditado a nuestro favor.

Puede ser difícil defender la fe en contra de tales enseñanzas. Pero como los que vinieron antes de nosotros ya han peleado con la falsa doctrina, podemos aprender de ellos. Ireneo, que murió alrededor de las 202 d.C., escribió esto en su libro Contra las Herejías 5.12.2:

Uno es el soplo de la vida que hace al hombre un ser animado, y otro distinto es el Espíritu vivificante que lo perfecciona como espiritual. Por eso dice Isaías: «Así habla el Señor, que hizo el cielo y lo fijó, que dio firmeza a la tierra y a cuanto hay en ella; y dio su aliento a todo cuanto en ella vive, y el espíritu a quienes caminan en ella» (Is 42,5). Afirma que se le dio en general el aliento a todo el pueblo que habita sobre la tierra; mas su Espíritu a quienes pisotean las concupiscencias terrenas [es decir, creyentes]. Por eso Isaías, distinguiendo en otra ocasión lo que antes había dicho, escribe: «El Espíritu saldrá de mí, pues yo he creado todo aliento» (Is 57,16). Propiamente coloca en el orden de Dios al Espíritu que en los últimos tiempos derramó sobre el género humano (Hech 2,17) para la filiación adoptiva; en cambio expresa que concedió su aliento comúnmente a todas las cosas hechas y creadas. Pues una cosa es el Creador, otra la creatura. El aliento es algo temporal; en cambio el Espíritu es sempiterno. Y el aliento puede aumentar un poco, y permanece por algún tiempo, luego se retira y deja sin respiración a aquel en el que antes estuvo. Por el contrario, el Espíritu circunda al hombre por fuera y lo llena por dentro, siempre en él persevera y nunca lo abandona. «Mas no aparece primero lo espiritual», dice el Apóstol (y lo afirma como refiriéndose a nosotros los hombres), «sino primero lo animal, luego lo espiritual» (1 Cor 15,46), como es razón. Pues era necesario que primero fuese plasmado el hombre, y una vez plasmado recibiese el alma; y luego recibiese la comunión del Espíritu. Por ello el Señor hizo «al primer Adán alma viviente, al segundo Espíritu vivificante» (1 Cor 15,45). Así, pues, como el que ha recibido la vida por el alma, al volverse hacia lo más bajo pierde la vida; así también el que se vuelve hacia lo más alto, al recibir al Espíritu vivificante encuentra la vida.

Les recomiendo este artículo de GotQuestions.org, “¿Qué es el gnosticismo cristiano?” para más información.

martes, 31 de julio de 2012

Interpretación es Fundación

Al nivel más básico, la interpretación bíblica es fundamental para el crecimiento espiritual de cada creyente. Sin ella, no se puede echar raíces ni aprovecharse de las sustancias del suelo para fortalecer el tronco y extender las ramas. Hay una diferencia entre un árbol sano y uno que es marchito.

Hoy en día es bien difícil encontrar con maestros y predicadores que nos alumbran el texto de la Escritura en vez de usarla como trasfondo a sus propias ideas y fabricaciones. No importa si la persona empieza con la escritura o no porque no nos lleva al significado del texto.

Por ejemplo, considera este pasaje:

Espero en el Señor Jesús enviarles pronto a Timoteo, para que yo también pueda regocijarme al saber cómo se encuentran ustedes; pues no tengo a nadie con ese mismo ánimo, y que con tanta sinceridad se interese por ustedes. Porque todos buscan su propio interés, y no lo que es de Cristo Jesús. Pero ya conocen los méritos de él, que ha servido conmigo en el evangelio como sirve un hijo a su padre. Así que espero enviarlo a ustedes tan pronto vea yo cómo van mis asuntos, y confío en el Señor que yo también iré pronto a ustedes.
(Filipenses 2:19-24, RVC)
Puedo imaginar un bosquejo de un sermón “basado” en este texto:
1) Reunir con la iglesia debe de ser emocionante2) Reunir con la iglesia es más importante que mis propios intereses3) Reunir con la iglesia es una responsabilidad de la familia4) Reunir con la iglesia debe de ser uno de nuestros anhelos
El problema es que ninguno de estos puntos proceden del texto—son ideas del maestro que quiere que su congregación venga a la iglesia todos los domingos. Es bueno reunir con la iglesia, pero ¿qué tiene esto que ver con las palabras de Pablo? Este pasaje tiene muchas aplicaciones e implicaciones que quizás tienen algo que ver con "reunir con la iglesia," pero es mejor enfocar en lo que Pablo quería que Timoteo hiciera y el ejemplo que Timoteo fue para la iglesia de los Filipenses y para nosotros hoy en día.

Cuando leemos la Biblia, tenemos que buscar entender lo que el autor quería comunicar. El sentido viene del texto. Nosotros no podemos dar sentido a la Biblia; ya lo tienen. Cuando aprendemos lo que el autor quería decir, entonces podemos buscar las implicaciones generales y aplicaciones personales que tienen un base firme en el texto, no en mis propios temas favoritos.

lunes, 16 de julio de 2012

Introducción a Santiago 4, parte II


Cipriano de Valera, primer editor de la Biblia que conocemos como la Reina-Valera, incluyó muchas notas en la Biblia que publicó en 1602.


Valera nos da su resumen del capítulo cuatro de la carta de Santiago:
Habiendo mostrado la causa de los pleitos y debates, y la de todos los bienes, exhorta a amar a Dios, y a sujetarse a él y a no murmurar del próximo, y a estar pendientes de la providencia divina.
(Reina-Valera 1602, ligeramente editado y actualizado)
La providencia parece como una de esas palabras que sólo se usa en la iglesia y que no tiene valor fuera de sus puertas. Pero no es así.

Jerry Bridges, autor cristiano, dice en su libro Confiando en Dios Aunque la Vida Duela,
“…la iglesia ha usado históricamente la providencia de Dios para referirse a su constante protección y gobierno sobre toda la creación… La providencia de Dios es su constante cuidado y gobierno absoluto sobre toda su creación para su gloria y el bien de su pueblo. Observe de nuevo, los términos ilimitados: Preocupación constante, gobierno absoluto, toda creación. Nada escapa a su cuidado y control, incluso el virus más pequeño.” (p. 27)
Cuando digo que Dios controla todo, ¡estoy hablando literalmente! Sabiendo esto, es posible que Dios tiene otros planes para nuestras vidas de los nuestros. Tenemos que estar listos para cambios, sean un nuevo empleo o el cáncer, porque Dios es soberano y sus planes superan los nuestros. No sabemos si Dios está al punto de decirnos, “Tu trabajo queda completo, ven a mi presencia.” En sus notas del capítulo cuatro, Valera lo resume así:
“Es menester que nos sujetemos a la voluntad y providencia de Dios.”
Soli Deo Gloria. A Dios sea la gloria.

miércoles, 4 de julio de 2012

Introducción a Santiago 4, parte I


Cipriano de Valera, primer editor de la Biblia que conocemos como la Reina-Valera, incluyó muchas notas en la Biblia que publicó en 1602.


Valera nos da su resumen del capítulo cuatro de la carta de Santiago:
Habiendo mostrado la causa de los pleitos y debates, y la de todos los bienes, exhorta a amar a Dios, y a sujetarse a él y a no murmurar del próximo, y a estar pendientes de la providencia divina.
Jacobo (Santiago) muestra que la causa de los pleitos y debates no es nada menos que nuestras propias pasiones. No es que todo lo que anhelamos sea malo, sino que valoramos nuestros deseos más que a nuestros hermanos ¡y hasta más que a Dios mismo!

A comparación con nuestros deseos equivocados, “nos desea el Espíritu que él ha hecho habitar en nosotros.” Dios ofrece “gracia a los humildes.” ¡Cuán grande es el amor de Dios que trata a nuestro egoísmo con tanta generosidad!

lunes, 2 de julio de 2012

Introducción a Santiago 3


Cipriano de Valera, primer editor de la Biblia que conocemos como la Reina-Valera, incluyó muchas notas en la Biblia que publicó en 1602.


Valera nos da su resumen del capítulo tres de la carta de Santiago:
Exhorta a huir la ambición, y a refrenar la lengua, cuya naturaleza describe. Que la conversación sea sin envidia, y contención. Y cual es la verdadera, y la falsa sabiduría. (Reina-Valera 1602, ligeramente editado y actualizado)
Me interesa que dice, “Exhorta a huir la ambición.” Valera refiere al primer versículo de esta epístola que dice:
Hermanos míos, no se convierta la mayoría de ustedes en maestros. Bien saben que el juicio que recibiremos será mayor. (RVC)
Tiene dos notas en particular acerca de este versículo. En cuanto a la palabra “maestros,” él dice, “Muy censores de los otros.” También en cuanto al “juicio” dice, “Porque los que severamente condenan a los otros siendo también ellos culpados, provocan la ira de Dios contra sí.”

Este es la primera vez que he encontrado esta interpretación. Básicamente Valera piensa que Jacobo está advirtiendo a sus lectores de no criticar tanto a otros cristianos. Aunque se puede encontrar este tema en otros lugares de la Biblia (por ejemplo, Mateo 7:1), Jacobo no habla de eso. Si fuera así, diría “no se convierta ninguno de ustedes en maestros.” Tampoco se identificaría con los que critican como hace diciendo “recibiremos.”

La verdad es que Jacobo exhorta a sus lectores a tener cuidado en cuanto a enseñar a los demás. En la iglesia hay mucha gente que quiere compartir sus ideas acerca de la Biblia, pero no todos pueden ser maestros. Es una gran responsabilidad de ser maestro y Dios juzgará más severemente a los que enseñan a los demás.

Valera ha sido una luz para la gente de habla española. Su enseñanza me ha ayudado mucho. La equivocación de Valera aquí nos recuerda de la verdad de Santiago 3:1, “Hermanos míos, no se convierta la mayoría de ustedes en maestros. Bien saben que el juicio que recibiremos será mayor.”

miércoles, 27 de junio de 2012

Introducción a Santiago 2, parte II


Cipriano de Valera, primer editor de la Biblia que conocemos como la Reina-Valera, incluyó muchas notas en la Biblia que publicó en 1602.



Valera incluyó estas notas que reflejan el resumen que escribio acerca de Santiago 2.
Valera: Reprende la acepción de personas. Propuesta la ley de la caridad, enseña que la fe se muestra por las obras, y que sin ellas está muerta.
(Reina-Valera 1602, ligeramente editado y actualizado)
Mira lo que dice acerca de varios versículos (en la versión Reina-Valera Contemporánea):

(2:1) Hermanos míos, ustedes que tienen fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo, no deben hacer diferencias entre las personas.
Valera: La caridad, que procede de verdadera fe no puede estar donde hay acepción de personas: esto hacen los que honran los ricos por sus riquezas, y menosprecian los pobres.
(2:5) Amados hermanos míos, escuchen esto: ¿Acaso no ha escogido Dios a los pobres de este mundo para que sean ricos en fe y herederos del reino que él ha prometido a los que lo aman?
Valera: Pues que Dios los ha elegido, no los debemos nosotros menospreciar.
(2:10) Porque cualquiera que cumpla toda la ley, pero que falle en un solo mandato, ya es culpable de haber fallado en todos.
Valera: El que quisiere ser justificado por obras, ha de guardar toda la Ley: y no hay quien la guarde, Luego ninguno es justificado por obras, sino por la misericordia de Dios, aprehendida por fe.
(2:14) Hermanos míos, ¿de qué sirve decir que se tiene fe, si no se tienen obras? ¿Acaso esa fe puede salvar?

Valera: S. Pablo escribiendo a los Romanos y Gálatas, habla contra los que atribuyan la justificación a las obras: S. Tiago habla aquí contra los que totalmente condenaban las obras. Así que S. Pablo muestra la causa de nuestra justificación: S. Tiago los efectos. S. Pablo declara como seamos justificados: S.Tiago, como seamos conocidos ser justificadas. S. Pablo excluye las obras por no ser causa de nuestra justificación: S. Tiago las aprueba, como efectos que proceden de la justificación. S. Pablo niega las obra preceder en los que han de ser justificados: S. Tiago dice que siguen a los que son justificados.
(2:22) ¿No ves que la fe de Abrahán actuó juntamente con sus obras, y que su fe se perfeccionó por las obras?
Valera: Cuanto más su fe se manifestaba por su obediencia y buenas obras, tanto más los hombres entendían Abraham ser perfecto: como la bondad del árbol es conocida por su buen fruto. Con toto esto ni la perfección de Abraham ni de otro hombre mortal fue tan perfecta que no hubiese menester rogar a Dios que le perdone sus pecados, y que le augmente la fe.
(2:26) Pues así como el cuerpo está muerto si no tiene espíritu, también la fe está muerta si no tiene obras.
Valera: La verdadera y viva fe no está sin obras: como no hay fuego sin calor. Mas con todo esto no las obras que son frutos de la fe, sino la fe, que aprehende la misericordia de Dios, justifica.

sábado, 23 de junio de 2012

Introducción a Santiago 2, parte I


Cipriano de Valera, primer editor de la Biblia que conocemos como la Reina-Valera, incluyó muchas notas en la Biblia que publicó en 1602.

Desde la Reforma Protestante hasta el día de hoy la epístola de Santiago ha estado en el centro del debate entre los reformadores y los católicos romanos acerca de la relación entre las obras y la salvación. Los reformadores correctamente reconocieron que la justificación es por la fe, pero insistían que la fe verdadera siempre resulta en buenas obras. Las notas de Valera acerca de Santiago 2 nos metan en este debate y nos enseñan claramente que la justificación es sólo por la fe, pero la fe nunca anda sólo. Aquí es su introducción al capítulo dos:
Valera: Reprende la acepción de personas. Propuesta la ley de la caridad, enseña que la fe se muestra por las obras, y que sin ellas está muerta.
(Reina-Valera 1602, ligeramente editado y actualizado)
Dice que Jacobo (Santiago) reprende la discriminación en la iglesia. Aunque preferiríamos negar que esto sea verdad hoy en día, nosotros no podemos fingir que somos mejores que nuestros antepasados. Lo hacemos también. Distinguimos entre los que "tienen" y los que "no tienen," sea lo que sea la cosa que tienen. Por eso Jacobo "propuesta la ley de la caridad." Él cita a Jesús y el Antiguo Testamento, llamándo a los seguidores de Cristo a actuar conforme con lo que Dios nos manda: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (v8).


Jacobo también enseña dos cosas acerca de la fe: 1) se muestra por las obras, y 2) sin ellas está muerta. Voy a tratar de estos dos temas en mi próxima entrada.


miércoles, 20 de junio de 2012

La Version Reina-Valera Contemporánea

A veces incluyo la referencia "RVC" después de citar un versículo de la Biblia. Hace algún rato oí de una versión reciente de la Reina-Valera que se llama la Reina-Valera Contemporánea. Desde el momento que descargué esta Biblia en mi Kindle, ha sido mi Biblia preferida para lección devocional y estudio personal.

Como mi pasatiempo es leer y compartir recursos acerca de Cipriano de Valera, creo que sería bueno compartir este recurso también. Es una traducción buena y tiene nexo textual a la Biblia editado por Valera que se publicó en 1602. Claro, la lengua española se ha cambiado en los siglos intermedios, y esta Biblia es más actualizado para servir al nuevo creyente tanto como al cristiano que ha andado con Cristo por décadas.

Si te gustaría comprar un ejemplar, les recomiendo la versión Kindle que yo compré o una de tapa dura que tiene letras grandes, perfecto para leer cuando predicas.

Por lo menos debes visitar el sitio de web de esta traducción o leer este artículo de la editorial B&H.

jueves, 14 de junio de 2012

de Valera: Convenir con la Palabra de Dios

Lamentablemente la Reforma Protestante nunca floreció en España. Los reformistas españoles nacieron fuera de su tiempo, pero dejaron un legado que hoy en día nos toca a ti y a mi. Un reformista español bien importante es Cipriano de Valera. Fue el primer editor de la Biblia que cononocemos como la versión Reina-Valera. Dedicó alrededor de 20 años a la primera revisión de la Biblia del Oso de su compañero, Casiodoro de Reina. Gracias a estos hombres y los que les ayudaron, el evangelio ha podido difundir por el mundo hispano.

Valera hizo más que editar la Biblia, aunque eso fue la gran obra de su vida. Yo voy a empezar una serie con algunas citas, sean profundas, chismosos, o algo entre los dos, para compartir con los que le deben a Cipriano de Valera una deuda tan profundo por las Escrituras que nos guian diariamente.



En su libro Dos Tratados del Papa i de la Missa, Valera desafió la autoridad del Papa y sus doctrinas. Al principio del libro él explica por qué la veneración de los santos y de las imágenes está en contra del mandamiento de Éxodo 20:4-5, "No te harás imagen, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás ante ellas, ni las honrarás, porque yo soy el Señor tu Dios, fuerte y celoso..."

Hace referencia a San Gregorio, que prohibió la veneración de las imágenes. Pero Gregorio también creyó que las imágenes fueron buenas herramientas para enseñar las historias de la Biblia a gente analfabeta. En cuanto a la prohibición, Valera asintió. Pero Valera creía (como la historia de la Iglesia Romana había mostrado) que las imágenes se convierten tan facilmente en objetos de adoración que dijo esto en cuanto a la segunda opinión de Gregorio:


Aunque sea un poco sarcástico, creo que él tenía razón: hay que convenin con la Palabra de Dios antes de convenir con las opiniones del hombre.

domingo, 14 de agosto de 2011

Nuevas Traducciones (acerca de Cristo)

Algunas personas acusan las nuevas traducciones de la Biblia de minimizar la deidad de Cristo. ¿Realmente es así? Los eruditos que trabajaron en la Nueva Versión Internacional (NVI) y la Biblia de las Américas (LBLA) usaron manuscritos griegos del Nuevo Testamento más antiguos de los que los traductores de la Reina-Valera. Simplemente no los habían descubierto en ese entonces.

Mientras el tiempo pasó, los escribas que copiaron la Biblia (a mano, si recuerdas) cometieron errores. A veces se letrearon mal. O pusieron otra palabra que suena lo mismo. O brincaron una línea del texto (como a veces ocurre cuando alguien está leyendo). Algunos intentaron armonizar un pasaje con otro. A veces los escribas pusieron más palabras. Es muy común tener un versículo en la Reina-Valera que dice “el Señor Jesucristo” pero en las nuevas traducciones dice “el Señor” o “el Señor Jesús” o solamente “Jesus”. Pero como tenemos tantos manuscritos, puede ser muy fácil encontrar lugares donde algo desapareció del texto o, frecuentemente, donde algo fue añadido.

Hay muchos que piensan que la Reina-Valera es la única traducción española que se debe utilizar. A ellos les gusta señalar los lugares donde las nuevas traducciones “omiten” esas palabras como “Señor” o “Cristo”. Pero no hay una conspiración en contra de la divinidad de Jesús. Al contrario, hay pasajes en las nuevas traducciones que son más claros acerca de la divinidad de Jesús que las de la Reina-Valera.

Nueva Versión Internacional
Reina-Valera 1960
La Biblia de las Américas
A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo unigénito, que es Dios y que vive en unión íntima con el Padre, nos lo ha dado a conocer.
A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, El le ha dado a conocer.
Aquí en Juan 1:18, la LBLA es lo más correcto, usando la palabra “Dios” en lugar de “Hijo”. La NVI usó los dos variantes.

Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré.
Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.
Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.
En Juan 14:14, la LBLA es la única que incluye “me”. La Biblia es claro—solo de debe orar a Dios. Esto significa que Jesús es Dios.

Cuando llegaron cerca de Misia, intentaron pasar a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió.
y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.
y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió.
En Hechos 16:7, el Espíritu Santo es de Jesús. Los manuscritos en que fue basada la Reina-Valera no tenían esta frase.

¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros.
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
Romanos 8:34.

Más bien, honren en su corazón a Cristo como Señor. Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes.
sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;
sino santificad a Cristo como Señor en vuestros corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros, pero hacedlo con mansedumbre y reverencia;
1 Pedro 3:15.

El problema es que se han infiltrado entre ustedes ciertos individuos que desde hace mucho tiempo han estado señalados para condenación. Son impíos que cambian en libertinaje la gracia de nuestro Dios y niegan a Jesucristo, nuestro único Soberano y Señor.
Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.
Pues algunos hombres se han infiltrado encubiertamente, los cuales desde mucho antes estaban marcados para esta condenación, impíos que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje, y niegan a nuestro único Soberano y Señor, Jesucristo.
Judas 4.