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jueves, 14 de noviembre de 2013

Consejo para Nuevos Creyentes

Cuando una persona cree el evangelio y se convierte en cristiano, hay una cosa que uso para predecir si van a crecer en su fe o estancarse: la lectura bíblica. Si un nuevo creyente se compromete a leer la Biblia diariamente, habrá cambios en él casi inmediatamente. Si se contenta con ir a la iglesia de vez en cuando y sólo abre su Biblia durante el sermón, va a estancarse y quizás retirarse de la comunión de los santos. Esto ocurre primero con los estudios bíblicos—deja de asistir, y luego deja de asistir a la iglesia cuando se reúne cada semana.

Alguien lo ha comparado a una brasa que se saca del fuego. Al principio es muy caliente y parece que puede sobrevivir a solas, pero pronto se demuestra que no es así. Se enfría y pierde su habilidad de calentar a su alrededor. Los que leen sus Biblias tienen ganas de entender mejor lo que han leído. Por eso asisten a un estudio bíblico y los servicios semanales para aprender de sus hermanos en la fe y animarse los unos a los otros.

Si eres recién convertido te animo a leer tu Biblia. Algunos libros son más fáciles de entender que otros, así que te animo a leer los cuatro Evangelios, Hechos, y 1 Juan. Estos libros son más claros que otros libros. De ahí puedes leer lo que tú quieres (Salmos y Proverbios son también más fáciles que otros), pero recomiendo que lo haces con la ayuda de otro creyente de tu iglesia que te puede guiar. Hay muchos sitios en el internet que te pueden bendecir o causar tropezar. Un creyente en tu iglesia te será de más provecho que un sitio desconocido del internet.

jueves, 31 de octubre de 2013

¡Atención, por favor!

Admito que no siempre mantengo la perspectiva apropiada de la santidad de Dios. Es muy fácil cantar, “Eres santo”, “Santo, santo, santo” y “Santo es el Señor” en voz alta sin tener una actitud y acciones que hacen juego con mis proclamaciones. Si Dios es santo, ¿cómo nos debe afectar en la iglesia?

Hoy en día no es difícil encontrar a una persona que juega videojuegos en su iPhone o iPad durante el servicio. No es difícil encontrar a unas personas hablando de deportes en el atrio mientras el pastor predica la Palabra de Dios. No es difícil oír una persona criticar a otra por su ropa o compra o cualquier otra cosa cuando los cantantes hacen sus preparaciones.

Cuando Dios le habló a Moisés a través de la zarza ardiente, le mandó a quitarse las sandalias “porque estás pisando tierra santa” (Éx. 3:5). ¿Nos es una gran molestia apagar el celular o terminar la conversación para darle a Dios la atención y gloria que merece?

La santidad de Dios es algo incomprensible para nosotros. Él es perfecto, puro… y completamente distinto de toda su creación. Tal como mi esposa espera que yo no chequee mi cuento de Facebook durante la cena, Dios espera que nosotros le prestemos atención cuando venimos a adorarle. Cuando no podemos decir “no” a nuestras máquinas o nuestros amigos que quieren conversar, estamos diciendo que nosotros somos más importantes que el que nos creó.

Quizás esta semana tú y yo podemos congregarnos con el pueblo de Dios y darle a Dios la gloria que es suya. Sin distraernos por ídolos que fabricamos en nuestras mentes y que llevamos en nuestros bolsos. Él es digno de nuestra atención.

martes, 2 de abril de 2013

El Pastor que No Predica la Palabra: Que Confiemos en la Biblia


Hace tiempo escuché un sermón acerca del matrimonio. El pastor tenía muchas buenas cosas para decir, pero hizo algo, o mejor dicho, no hizo algo, y eso me molestó: no predicaba la Biblia. No es que predicaba algo en contra de la Biblia, sino que él predicaba sin dar referencia a la Biblia en ningún instante. No lo podía creer. ¿Cómo puede alguien predicar sin hablar de la Biblia? Ni siquiera contó una historia de la Biblia. Todo lo que dijo (y mucho de lo que dijo fue bueno) venía de él.

Hay un problema con esto porque si este hombre se creía tan calificado para ponerse en el lugar central del culto cristiano en lugar de la palabra de Dios, este hombre era bien egoísta o tonto, pero de cualquier lado él blasfemaba al confiar más en sus propios esfuerzos que en el poder de la palabra de Dios y su Espíritu Santo.

Dice en Hebreos 4:12 que “La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que las espadas de dos filos, pues penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (RVC). Lamentablemente hay muchas personas en la iglesia de hoy, incluso los pastores, que no creen que la palabra de Dios sea “viva y eficaz” para persuadir a la gente y tocarles emocionalmente para hacer un cambio en sus actitudes y acciones.

Como creyentes, nosotros debemos de escuchar a predicadores que buscan explicar lo que la Biblia dice y no a los que buscan mostrar tan inteligentes y experimentados ellos son. Si escuchas a alguien predicar y puedes decir frecuentemente “¿Qué tiene esto que ver con la Biblia?” o “¿Qué tiene esto que ver con el pasaje en que estamos?” debes considerar buscar otra iglesia que sea más fiel a la palabra de Dios.

Si eres pastor, tú tienes la responsabilidad de someterte ante el Dios de quien es la palabra que te atreves a explicar a la iglesia que también pertenece a él (cf. Santiago 3:1; Hechos 20:28). Nosotros, los que somos predicadores, tenemos que serle fiel a Dios para anunciar su palabra y no cualquier cosa que nos entre en la mente. “La palabra de Dios es viva y eficaz”. Lo que es mío no puede ser tan provechoso como lo que es de él.

viernes, 22 de marzo de 2013

¿Qué es la Santa Cena?


En mi iglesia, Enfoque, nosotros celebramos la Santa Cena regularmente. Aquí tengo la información que comunicamos a nuestra congregación:

¿Qué es la Santa Cena?
Yo recibí del Señor lo mismo que les transmití a ustedes: Que el Señor Jesús, la noche en que fue traicionado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: «Este pan es mi cuerpo, que por ustedes entrego; hagan esto en memoria de mí.» De la misma manera, después de cenar, tomó la copa y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; hagan esto, cada vez que beban de ella, en memoria de mí.» Porque cada vez que comen este pan y beben de esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que él venga.
—1 Corintios 11:23-26, Nueva Versión Internacional

La Santa Cena es un acto simbólico de obediencia por el cual nosotros conmemoramos la muerte de Jesucristo y anunciamos su segunda venida. El pan representa el cuerpo de Jesús que fue quebrantado y el jugo de uva representa la sangre que él derramó por nosotros.

¿Quién puede participar en la Santa Cena?
Aquí en Enfoque creemos que hay dos requisitos en la Biblia para participar en la Santa Cena. Estos son:

  1. Hay que tener una relación personal con Jesús, rechazar el pecado y aceptarle a Él como tu Señor y Salvador (también llamado “nacido de nuevo”, “salvado”, “convertirse en creyente”).
  2. Hay que ser bautizado por inmersión después de empezar esta relación con Jesús.

Si has cumplido con estos dos requisitos te invitamos a participar en la Santa Cena.  

Por otro lado, si no eres creyente bautizado como se describe anteriormente, te pedimos que respetes nuestras creencias al no participar. Nos gustaría muchísimo hablar contigo de cómo puedes ser salvo y bautizado bíblicamente para que puedas celebrar la Santa Cena junto con nosotros.

¿Cómo me preparo para la Santa Cena?
Por lo tanto, cualquiera que coma el pan o beba de la copa del Señor de manera indigna, será culpable de pecar contra el cuerpo y la sangre del Señor. Así que cada uno debe examinarse a sí mismo antes de comer el pan y beber de la copa.
—1 Corintios 11:27-28, NVI

La Biblia nos enseña que la Santa Cena es un evento muy importante. Al conmemorar la muerte de Jesús, honramos el momento cuando Él recibió el castigo que nuestros pecados merecen, asegurándonos así la salvación. También miramos al futuro, cuando Jesús regresará a este mundo, para inaugurar  su reino sobre todo el universo y celebraremos su gran victoria con Él.

En 1 Corintios 11:27-28, el Apóstol Pablo nos explica cómo podemos prepararnos para la Santa Cena. “Cada uno debe examinarse a sí mismo antes de comer el pan y beber de la copa”. En esta examinación nosotros podemos considerar si de veras creemos y practicamos lo que estamos por celebrar. Estas preguntas nos pueden ayudar:
  1. ¿Has creído en lo que significa la Santa Cena, que Cristo nos amó y se entregó para salvarnos y que un día vendrá para reinar sobre toda la tierra y el universo?
  2. ¿Te has arrepentido del pecado en tu vida, o aún te controla?
  3. ¿Estás en comunión con una iglesia local, o te has alejado emocional o físicamente?
Debes estar convencido de lo que crees acerca de Jesús y la salvación que te ofrece. Si hay pecado en tu vida del cual no te hayas arrepentido, confiésalo a Dios. Considera tu nivel de compromiso y amor hacia los que forman el pueblo de Dios, su Iglesia.

De vez en cuando es mejor no participar en la Santa Cena, que hacerlo “de manera indigna”. Te animamos a hablar con uno de los líderes si hay algo que te impide tomarla.

¿Pueden mis hijos participar?
Nosotros dejamos esto a la discreción de los padres. Antes que nada, tu hijo no debe participar si no ha cumplido con los requisitos mencionados arriba. Si tu hijo es creyente, considera si entiende el significado de la Santa Cena y si puede responder favorablemente a las preguntas de la sección anterior. Si consideras apropiado dejarlo participar, te pedimos que te sientes con ellos porque normalmente no serviremos a un niño sin un padre o adulto responsable que lo acompañe.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Los Libertinos entre Nosotros

También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos, 2 y que habrá hombres amantes de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4 traidores, impetuosos, envanecidos, que amarán los deleites más que a Dios, 5 que parecerán muy piadosos, pero negarán la eficacia de la piedad; evítalos. 6 Porque son éstos los que se meten en las casas y cautivan a mujeres débiles y cargadas de pecados, que se dejan llevar por sus malos deseos, 7 que siempre están aprendiendo y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. 8 Y así como Janes y Jambres se opusieron a Moisés, también estos hombres se oponen a la verdad; su entendimiento está corrompido, y en cuanto a la fe están descalificados. 9 Pero no podrán seguir avanzando, porque su insensatez se hará evidente a todos, como también lo fue la de aquéllos.
(2 Timoteo 3:1-9, RVC)

En las notas introductorias al tercer capítulo de la segunda carta de Pablo a Timoteo, la Reina-Valera 1602 dice:

1. Vuélvele a repetir la corrupción de los postreros tiempos, la cual aun comenzaba entonces.2. Persevera en el camino de la piedad para lo cual tiene ya mucho andado en la noticia de la divina escritura, cuyo uso, efectos, autoridad, y utilidad, describe.
(ligeramente actualizado y editado)


La corrupción de la humanidad y su expresión en en ella no es una novedad que plaga sólo a nuestro tiempo. Desde la caída de Adán y Eva en el gardín de Eden la humanidad ha continuado pecando y continuará pecando contra Dios hasta que Él venza por completo a toda rebelión y acto contrario a Él. Pablo sabía que vivía en los últimos días. Cuando la Biblia refiere a los últimos días o los tiempos postreros, puede referirse a todo el tiempo desde la primera apariencia de Cristo o sólo a los eventos que ocurrirán justo antes de que Él regrese por los suyos. Aquí es muy claro que refiere al primero porque Pablo avisa a Timoteo a evitar las personas que vendrán en los últimos días.

Aunque hay mucho que se puede estudiar en este pasaje, quiero considerar una descripción de estas personas. Pablo dice en los versículos 4 y 5, “…que amarán los deleites más que a Dios, que parecerán muy piadosos, pero negarán la eficacia de la piedad…”


Aunque Pablo está hablando de la gente en general, creo que su énfasis está en los que asisten a la iglesia. En otra ocasión Pablo dijo,
Por carta ya les he dicho que no se junten con esos libertinos. 10 Y no me refiero a que se aparten del todo de los libertinos mundanos, o de los avaros, o de los ladrones, o de los idólatras, pues en ese caso tendrían que salirse de este mundo. 11 Más bien les escribí que no se junten con los que se dicen hermanos pero son libertinos, avaros, idólatras, insolentes, borrachos y ladrones. Con esa gente, ni siquiera coman juntos. 12 ¿Con qué derecho podría yo juzgar a los de afuera, si ustedes no juzgan a los de adentro? 13 A los de afuera, ya Dios los juzgará. Así que, ¡saquen de entre ustedes a ese perverso!
(1 Corintios 5:9-13, RVC)
En cada iglesia hay gente que “se dicen hermanos pero son libertinos.” Sí, tenemos que ejercer discernimiento en cuanto a las influencias mundanas alrededor de nosotros, pero debemos prestar mucha atención a las influencias mundanas entre nosotros también, los que asisten a nuestra iglesia pero que no se le han rendido sus vidas a Cristo Jesús.

viernes, 31 de agosto de 2012

Enseñanzas Elementales (Heb. 5:12-6:3)


Aunque después de tanto tiempo ya debieran ser maestros, todavía es necesario que se les vuelva a enseñar lo más elemental de las palabras de Dios. Esto es tan así que lo que necesitan es leche, y no alimento sólido. Pero todos los que se alimentan de leche son inexpertos en la palabra de justicia, porque son como niños. El alimento sólido es para los que ya han alcanzado la madurez, para los que pueden discernir entre el bien y el mal, y han ejercitado su capacidad de tomar decisiones.

Por lo tanto, dejemos a un lado las enseñanzas elementales acerca de Cristo, y avancemos hacia la perfección. No volvamos a cuestiones básicas, tales como el arrepentirnos de las acciones que nos llevan a la muerte, o la fe en Dios, o las enseñanzas acerca del bautismo, o la imposición de manos, o la resurrección de los muertos y el juicio eterno. Todo esto lo haremos, si Dios nos lo permite.
(Hebreos 5:12-6:3, RVC)

Este pasaje puede parecer una crítica de algunos creyentes hoy en día. Aunque no sabemos a cuánto tiempo el autor refiere, debemos considerar cuánto hemos crecido en la fe nosotros mismos, y como líderes, cuánto han crecido los miembros de nuestra iglesia, desde que creímos el evangelio.

El autor de Hebreos dice, “Aunque después de tanto tiempo ya debieran ser maestros, todavía es necesario que se les vuelva a enseñar lo más elemental de las palabras de Dios.” Esto debe de ser la meta de cada creyente en la iglesia—no tanto de ser reconocido como maestro en la iglesia, sino de crecer en nuestro entendimiento de la palabra de Dios hasta que se puede decir que podemos enseñarla a otras personas. Se puede decir que debemos buscar una maestría en la palabra de Dios. Pero los recipientes de esta carta (o sermón), no habían llegado ni a la mitad de su viaje:

[Lo] que necesitan es leche, y no alimento sólido. Pero todos los que se alimentan de leche son inexpertos en la palabra de justicia, porque son como niños. El alimento sólido es para los que ya han alcanzado la madurez, para los que pueden discernir entre el bien y el mal, y han ejercitado su capacidad de tomar decisiones.

Un bebé no puede soportar comida sólida. Pero aún yo estoy muy asombrado de cuán rápidamente mi hija empezó a comer fideos, queso y fruta. Los nuevos creyentes son como bebés en la fe. Ellos son “inexpertos en la palabra de justicia” y así no saben mucho de cómo debemos vivir ni de cómo la justicia y la misericordia de Dios funcionan para su bien. Pero los que han aprendido de la palabra de Dios y han sido dominado por ella “pueden discernir entre el bien y el mal” porque  “han ejercitado su capacidad de tomar decisiones.”

Conozco a mucha gente que tiene aprensiones en cuanto a la doctrina. Piensan que la doctrina divide y que es algo de tradicionalistas. Pero la palabra “doctrina” sólo quiere decir “enseñanza,” y el autor de Hebreos piensa diferente que esa gente:

Por lo tanto, dejemos a un lado las enseñanzas elementales acerca de Cristo, y avancemos hacia la perfección. No volvamos a cuestiones básicas, tales como el arrepentirnos de las acciones que nos llevan a la muerte, o la fe en Dios, o las enseñanzas acerca del bautismo, o la imposición de manos, o la resurrección de los muertos y el juicio eterno.

¿Has querido “perfeccionar” tu fe, o es que prefieres la mediocridad, el status quo? ¿Has pensado que la doctrina nos puede llevar a una mejor relación con Cristo? El destino vale el viaje cuando se trata del estudio de la palabra de Dios. Considérate. Considera a los miembros de tu iglesia. Han aprendido y abrazado “las enseñanzas elementales,” las “cuestiones básicas?” Aquí está una lista de cosas que debemos dominar (o mejor dicho, que deben dominarnos):

el arrepentirnos de las acciones que nos llevan a la muerte
la fe en Dios
las enseñanzas acerca del bautismo
la imposición de manos
la resurrección de los muertos y el juicio eterno

Esta lista no es exhaustiva. Hay más enseñanzas elementales como:

el gran narrativo de la Biblia
la vida de Jesús
la oración
la santa cena
etc.

El autor termina esta sección diciendo, “Todo esto lo haremos, si Dios nos lo permite.” Esto debe de ser nuestra meta también. Hay que estudiar la palabra de Dios, de profundizarnos debajo de la superficie. La doctrina sí nos puede dividir cuando hay gente que niegan o distorsionan las verdades claves de nuestra fe. Pero también nos puede unir en la palabra y la gracia de Dios. Y yo, por mi parte, quiero que mi fe se perfeccione más y más y que mi relación con Dios crezca más y más. ¿Qué quieres tú?

jueves, 26 de abril de 2012

Complementarianismo Consistente

Encontré un artículo en línea que quería compartir. Se llama “Complementarianismo Consistente” y habla de la sumisión referente a hombres. Hay que recordar que todos nosotros tenemos a otros a quienes tenemos que someternos. Para abajo hay mi traducción de las partes más importantes (HT):


Me encuentro con más y más jóvenes que están entusiasmados con el concepto de liderazgo masculino en el hogar. En lo que va, creo que eso es una buena cosa.

Pero también veo un montón de hombres que afirman su liderazgo en su casa, pero que no toman un enfoque consistente con las autoridades puesto sobre ellos por Dios (o Dios mismo). Unos pocos ejemplos:

1. Algunos hombres se quejan de la renuencia de su esposa a someterse a su autoridad, mientras que ellos (el marido) aceptan los pecados secretos de sus vidas. Como si sus esposas deben someterse a su autoridad, pero ellos no deben tener que someterse a la autoridad de Dios.

2. Algunos hombres exaltan las glorias de la supremacía masculina pero nunca piensen en someter conscientemente sus vidas y la toma de decisiones a la autoridad de sus ancianos y miembros compañeros de la iglesia. Como si Dios diseñó la autoridad del marido para ser una bendición en el hogar, pero toda otra autoridad es arbitraria e insignificante.

3. Algunos hombres no piensan nada de descargar toda su rabia sobre su jefe, el gobierno o los líderes de su iglesia, y al mismo tiempo insistir en que sus esposas hablen de ellos en un tono de respeto callado.

Es espiritualmente peligroso estar en esta posición, ejercitando autoridad sin someterse a ella.

Pero creo que esto es también un factor importante considerar cuando se trata de identificar a los hombres que pueden servir a la iglesia como ancianos. No me gustaría poner a un hombre en una posición de autoridad en nuestra iglesia a menos que se pudiera someter con alegría a las autoridades puestos sobre él por Dios. Un hombre que no se someterá a otros no debe tener a otros sometidos a él.

lunes, 19 de marzo de 2012

Citas de Mi Sermón (parte 3)

Recientemente prediqué un sermón en mi iglesia, Enfoque, acerca de 1 Corintios 1:1-3. Aquí es el texto y unas oraciones que dije:
(1) Pablo, llamado por la voluntad de Dios a ser apóstol de Cristo Jesús, y nuestro hermano Sóstenes, (2) a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser su santo pueblo, junto con todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y de nosotros: (3) Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.

La muerte de Jesús satisfizo la santidad de Dios. Y por eso nosotros podemos recibir los benificios de su sacrificio. Si creemos en Él, nosotros seremos santificados como dice “han sido santificados.” 
No solo nos quita el pecado, sino nos da su santidad. Es la única manera en que podemos entrar en la iglesia: los que son parte de la iglesia “han sido santificados.” 
El primer paso de entrar en la iglesia es invocar el nombre de Jesús. Eso es como entras. Si no has hecho eso no eres parte de la iglesia, incluso Enfoque. Podemos hablar en un sentido general de que todos los que viene aquí son parte de Enfoque. Pero cuando hablamos de Enfoque como iglesia, si no has sido salvado no puedes ser parte de la iglesia. Puedes venir, te invitamos como dijimos al principio “No importa a nosotros tu religión, tus creencias acerca de Dios, solo queremos que tu puedas experimentar una relación con Cristo,” porque si no has experimentado eso, si no has experimentado la santificación de Jesús, tu religión no importa. Lo que crees acerca de Dios no importa. Lo primero, lo más fundamental, lo básico es invocar a Jesús, pedirle perdón, confiar en Él. 

viernes, 16 de marzo de 2012

Citas de Mi Sermón (parte 2)

Recientemente prediqué un sermón en mi iglesia, Enfoque, acerca de 1 Corintios 1:1-3. Aquí es el texto y unas oraciones que dije:

(1) Pablo, llamado por la voluntad de Dios a ser apóstol de Cristo Jesús, y nuestro hermano Sóstenes, (2) a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser su santo pueblo, junto con todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y de nosotros: (3) Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.

En esta iglesia para juntarse a la membresía tienes que ser bautizado. Y cuando digo bautizado, estoy hablando… del bautismo bíblico. El bautismo comunica una verdad del evangelio que no podemos perder, no podemos olvidar. … La inmersión en el agua muestra que has sido sepultado y después, cuando levantas, eso muestra la resurrección de Cristo, y nosotros queremos pronunciarlo. No queremos ocultar el evangelio.

“A los que han sido santificados en Cristo Jesús.” Eso suena como algo que puedes oír en una iglesia. Cuando vas al trabajo no vas a oír tu gefe decir algo acerca de la santificación. Cuando vas a un partido de fútbol no vas a oír alguien decir algo acerca de la santificación. Parece como una de las palabras que solo existe en la iglesia, y en la mayoría de las veces, sí es. Pero no porque es una palabra religiosa, sino porque es una palabra que habla de nuestra relación con Dios, y al mundo alrededor de nosotros no le importan las cosas de Dios. Por eso ellos no van a hablar de la santificación.

jueves, 15 de marzo de 2012

Citas de Mi Sermón

Recientemente prediqué un sermón en mi iglesia, Enfoque, acerca de 1 Corintios 1:1-3. Aquí es el texto y unas oraciones que dije:

(1) Pablo, llamado por la voluntad de Dios a ser apóstol de Cristo Jesús, y nuestro hermano Sóstenes, (2) a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser su santo pueblo, junto con todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y de nosotros: (3) Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.




Aunque la mayoría de nosotros, yo diría, crecíamos en un ambiente en que creíamos que la iglesia era definida por cuatro paredes y un techo, la iglesia realmente es la gente.

La iglesia es un grupo bien grande. La iglesia es la gente, y así como la iglesia no es limitada por estas paredes, tampoco es limitada por región. La iglesia consiste de los creyentes.

Si realmente quieres ser parte de la iglesia tienes que comprometerte con una iglesia local.

Yo creo que es muy dificil juntarse a una iglesia porque es muy fácil ser forastero: entrar, cantar, escuchar un sermón, charlar un poco, y después salir, y nadie espera nada de ti. Nadie te dice, “Tienes que ir a este grupo,” o “Tienes que trabajar en tu amor por tu familia.” No vamos a meternos en tu privacidad. Pero si eres parte de esta congregación y nosotros nos involucramos los unos con los otros, vamos a encontrar que la iglesia no solamente es un grupo, sino un grupo comprometido los unos con los otros.

martes, 9 de agosto de 2011

¿Por qué algunos dicen que las mujeres no deben ser pastores?

Hoy en día es muy fácil encontrar a una mujer que está encargado del liderazgo y enseñanza de una iglesia. Escriben libros, tienen ministerios audiovisuales en la televisión y el internet. Hay miles de personas—hombres y mujeres—que afirman que han sido bendecidos a través del ministerio de una “pastora”.

No se puede basar las opiniones sobre este tema en nuestras experiencias. Hay gente que ha tenido buenas y malas experiencias con pastoras—¿quién puede decir que una experiencia sea más/menos válida que otra?

La base de nuestra creencia debería de ser la biblia, sea lo que enseñe.

Yo creo que las escrituras son claras: el pastorado es reservado para los hombres. Te voy a dar unas razones por qué pienso así y algunas implicaciones de esta interpretación.

Razones por qué
1)  Pablo no lo permitió. Primera de Timoteo 2:11-12 dice, “Que la mujer aprenda calladamente, con toda obediencia. Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada.” (LBLA).

Algunos malinterpretan este versículo para represar a las mujeres y no dejarlas decir ni una palabra en la iglesia. Pero si Pablo no permitió que las mujeres habaran nunca, ¿por qué habla de mujeres orando y profetizando en 1 Corintios 11:5? No es que las mujeres no podían hablar, sino que ellas no podían enseñar ni ejercer autoridad sobre los hombres.

El pastor no sólo enseña a la congregación, sino que él ejerce autoridad. El acto de enseñar es ejercer autoridad. El pastor es responsable por la congregación—tiene que cuidarla como rebaño de ovejas y un día aparecerá ante Dios para rendir cuentas por su rebaño (véase 1 Pedro 5:2; Santiago 3:1).

Si sigues leyendo los versículos 13 hasta 15 en el pasaje de 1 Timoteo, encontrarás el razonamiento de Pablo: fue la orden de Dios. Él escogió al hombre para ser el líder de la familia y también de la iglesia.

2)  No hay “pastoras” en el Nuevo Testamento. Léelo. No vas a encontrar a ninguna mujer que sea pastora. En nuestro día tenemos pastoras así que tenemos que distinguir entre hombres y mujeres. En esa época las mujeres ni siquiera recibieron una educación. Si Jesús y sus discípulos no tenían miedo de hacer cosas en contra de la cultura como enseñar a mujeres como discípulas (Lucas 10:39), ¿cómo es que no nombrarían a mujeres como pastores si pensaron que el pastorado era para las mujeres tanto como para los hombres?

En dos pasajes (1 Timoteo 3; Tito 1) Pablo nos da los requisitos para los pastores. En los dos dice que él tiene que ser “marido de una sola mujer”. Aunque sea posible que este es modismo que significa “fiel a su esposa,” la suposición es lo mismo: Pablo asume que el pastor es hombre.

Es interesante que Pablo llama a Febe una “diaconisa” en Romanos 16:1 porque en 1 Timoteo 3 nos da los requisitos para los diáconos y “las mujeres”. Si él está refiriendo a diaconisas y no a las esposas de los diáconos, es muy curioso que él no refiere a pastoras aquí.

La “pastoras” es un fenómeno muy reciente en la historia de la iglesia. No creo que sea un desarrollo bueno que los apóstoles y los primeros cristianos pasaron por alto. Creo que es una desviación de la norma bíblica.

Lo que no significa…
Hay algunas implicaciones importantes si ser pastora está en contra de la biblia, pero quiero empezar con lo que no significa:

1)  Antes que nada, no significa nada del carácter, el valor, el entendimiento, o la importancia de la mujer. Muchas mujeres son más nobles, inteligentes, y sabias que yo. Dios escogió al hombre para ser líder de la casa y líder de la iglesia. Las mujeres no deben enfocar tanto en lo que Dios las niegue, sino en todos los ministerios en que ellas pueden servir.

2)  No significa que mujeres no pueden enseñar o tener autoridad sobre un hombre fuera de la iglesia. Estas reglas son para la iglesia. Hay muchas mujeres que son gerentes, policías, maestras, y hasta presidentes. No puedo negarlas el respeto que merecen por su posición y someter a ellas si sea necesario.

3)  No significa que las pastoras no sean cristianas. Es muy difícil juzgar las motivaciones y el carácter de una persona sólo por una enseñanza falsa. La verdad es que todos nosotros, incluso yo, nos equivocamos en nuestra interpretación. Nadie deber apoyar una interpretación que saben que es falsa, pero siempre estaremos ciegos a ciertas cosas.

Ciertamente hay pastoras que nos son cristianas, que intencionalmente oscurecen la verdad, o que intencionalmente están en rebelión en contra de la palabra de Dios. Lo único que podemos hacer es mostrarlas la verdad, dejar que el Espíritu Santo obre en sus vidas, y ayudar a otros a saber la verdad para que asisten a una iglesia más bíblica.

4)  No significa que las pastoras no tengan entendimiento de las escrituras. Como dije antes, todos nos equivocamos (pero no lo vemos). Una persona puede tener una interpretación equivocada sobre un pasaje pero la correcta sobre otro. Hay muchas personas que han sido bendecidos por pastoras. Pero debemos de ser bíblicos y el fin (la bendición) no justifica los medios (mujeres en el pastorado).

5)  No significa que una mujer jamás puede enseñar a un hombre. Mi mujer me ha enseñado mucho acerca de Dios y de la Palabra. La biblia también grabó un ocurrido cuando Priscila y su esposo (juntos) enseñaron a Apolos acerca de la palabra de Dios (Hechos 18:24-26).

Lo que sí significa…
1)  Las mujeres que “sintieron una llamada” al pastorado están equivocadas. La base de nuestras creencias tiene que ser la biblia, no los sentimientos o experiencias. No creo que todas las mujeres que son pastoras están pecando intencionalmente. Creo que dejaron que los valores del mundo (la independencia del hombre, el desdén por la sumisión, la deshonra del honor de ser madre) están superando su proceso de interpretar la biblia.

2)  Un creyente no debe asistir a una iglesia pastorada por una mujer. Dios no es caprichoso—Él tenía una razón por darnos los papeles que nos dio. Más vale la fidelidad de una iglesia con pastor calificado que la popularidad de una iglesia con pastora.

3)  Hay que pensar mucho en las posiciones de autoridad y enseñanza en la iglesia. ¿Pueden las mujeres enseñar una clase con hombres? ¿con jóvenes? ¿con niños? En mi opinión, una mujer no debe estar encargada de una clase si haya hombres en la clase. Pero hay una diferencia entre un hombre y un niño. Así que la dificultad para la mayoría de las personas será decidir sí el líder de los jóvenes debe de ser hombre o si las mujeres también pueden hacerlo.

4)  Los hombres tienen que desarrollar el deseo de ser líderes espirituales tanto en la iglesia como en la casa. Si todos nosotros estudiáramos la Palabra, oráramos a Dios, y buscáramos alcanzar los requisitos de ser pastor, ninguna mujer podría tomar esa posición.

Que Dios te ayuda a someter a su Palabra, guiado por el Espíritu, y a desempeñar tu papel en la iglesia y en tu hogar.