Mostrando las entradas con la etiqueta Crecimiento Espiritual. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Crecimiento Espiritual. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de noviembre de 2013

Consejo para Nuevos Creyentes

Cuando una persona cree el evangelio y se convierte en cristiano, hay una cosa que uso para predecir si van a crecer en su fe o estancarse: la lectura bíblica. Si un nuevo creyente se compromete a leer la Biblia diariamente, habrá cambios en él casi inmediatamente. Si se contenta con ir a la iglesia de vez en cuando y sólo abre su Biblia durante el sermón, va a estancarse y quizás retirarse de la comunión de los santos. Esto ocurre primero con los estudios bíblicos—deja de asistir, y luego deja de asistir a la iglesia cuando se reúne cada semana.

Alguien lo ha comparado a una brasa que se saca del fuego. Al principio es muy caliente y parece que puede sobrevivir a solas, pero pronto se demuestra que no es así. Se enfría y pierde su habilidad de calentar a su alrededor. Los que leen sus Biblias tienen ganas de entender mejor lo que han leído. Por eso asisten a un estudio bíblico y los servicios semanales para aprender de sus hermanos en la fe y animarse los unos a los otros.

Si eres recién convertido te animo a leer tu Biblia. Algunos libros son más fáciles de entender que otros, así que te animo a leer los cuatro Evangelios, Hechos, y 1 Juan. Estos libros son más claros que otros libros. De ahí puedes leer lo que tú quieres (Salmos y Proverbios son también más fáciles que otros), pero recomiendo que lo haces con la ayuda de otro creyente de tu iglesia que te puede guiar. Hay muchos sitios en el internet que te pueden bendecir o causar tropezar. Un creyente en tu iglesia te será de más provecho que un sitio desconocido del internet.

jueves, 4 de abril de 2013

Carne Contra Espíritu: Los Productos de Una Vida


En Gálatas 5:16-26 Pablo contraste las actitudes y acciones de los que buscan satisfacer “los deseos de la carne” (v16) con las de los que viven “según el Espíritu.” En este pasaje de la Escritura Pablo da un mandato a creyentes y describe una verdad acerca de creyentes.

El mandato es “Vivan según el Espíritu.” Si nosotros somos cristianos debemos de vivir conforme a la fe que profesamos. Esto significa buscar satisfacer los deseos de Dios y no los de nuestra naturaleza pecaminosa. Todos sabemos que esto es bien difícil y requiere lo negativo de quitarnos las actitudes y acciones malas que hospedamos y lo positivo de ponernos las actitudes y acciones buenas de Jesús (cf. Efesios 4:22-24).

La verdad es que los que son creyentes sí cumplen el mandato. Dice en el versículo 24, “Y los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (RVC). El término gramático para “han crucificado” es “pretérito pluscuamperfecto” y describe una acción que fue cumplido en el pasado pero que tiene afectos presentes. Si hemos crucificado la carne (la naturaleza pecaminosa), nosotros sí viviremos “según el Espíritu”. Esto no quiere decir que no podemos pecar, pero sí quiere decir que no viviremos según esa vieja naturaleza.

¿Cómo podemos ver si estamos viviendo según el Espíritu o según la carne? Considera los versículos más populares de este pasaje: “Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Contra tales cosas no hay ley” (v22-23). El fruto, el producto de una vida que se vive “según el Espíritu” es amor (para Dios y para los demás), gozo (en Dios, en nuestra salvación, en el pueblo de Dios), paz (entre Dios y nosotros, en nuestro ser, entre nosotros y otras personas), paciencia (en aflicción, para con los demás), benignidad (hacia otras personas), bondad (en nuestras acciones y hacia otras personas), fe (en Dios y sus promesas), mansedumbre (en nuestras relaciones personales, en nuestro ser), templanza (moderación y dominio propio). Ha de notar que la palabra “fruto” es singular. No es que podemos excusar una falta de uno o dos de estas características, sino que debemos de producir todas conforme a nuestra manera de vivir “según el Espíritu”.

viernes, 30 de marzo de 2012

Examínenlo Todo


No importa de qué tradición vengamos, la mayoría de nosotros hemos crecido con ciertas creencias equivocadas acerca de Dios, la Biblia, y nosotros como seres humanos. A veces las aceptamos, y a veces rechazamos a más de lo que realmente debemos.

Hay un antídoto a esto: tenemos que ser un “pueblo del libro,” o gente que se inmersa en las páginas de la Escritura. Conozco a personas que se crecieron en una iglesia que añadió detalles a las historias de la Biblia. No es incomún oír alguien contar una historia bíblica con detalles que no pertenecen a la historia. Es una lástima que esa iglesia sintió que podía añadir a la Biblia porque estos creyentes ya no saben si lo que recuerdan de la Biblia es verdad o falso. La única respuesta es regresar a las páginas de la Biblia para entender los Dios dice, no lo que oyeron cuando eran niños.

Todos nosotros tenemos que hacer esto. Aunque para mí es más probable que yo omitiera un detalle de las historias que añadir algo, hay creencias y doctrinas que aprendí cuando era niño que necesitan ser probados por el texto de la Biblia.

Apenas estaba yo fuera de la secundaria cuando leí el libro Jesusology [Jesusología] y recibí una introducción a Romanos 9 que jamás había tenido. Al estudiar Romanos 9 y otros pasajes como Efesios 1, yo cambié mis creencias acerca de la soberanía y la elección de Dios.

Cuando estoy con otros cristianos y hablamos de la Biblia o de nuestras creencias, siempre los llevo a las Escrituras. Es bueno leer libros y hablar con otros creyentes acerca de estos temas, pero hay que probar todo por la Biblia.

Examínenlo todo; retengan lo bueno.
1 Tesalonicenses 5:21

lunes, 6 de junio de 2011

¿Cuán importante es el crecimiento espiritual?

El crecimiento espiritual es bien importante para cada creyente. De veras, es la meta principal para cada cristiano. Muchos conocen el versículo que dice, “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.” Lo recitamos para recordarnos del plan de Dios y su fidelidad. El versículo que sigue es tan importante para cada creyente porque nos explica claramente nuestro propósito en Dios:

  
Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos, (Romanos 8:29).
Los que Dios conoció de antemano refiere a los creyentes, los que Él ya había escogido para recibir su gracia, perdón, y justicia a través de Jesús. No sólo nos escogió para conocerle, sino que también nos predestinó a ser transformados, cambiados, a ser la imagen de Jesús. El gran propósito de Dios para nuestras vidas es que reflejamos a Jesús en nuestros seres: en el carácter, las motivaciones, las acciones, etc.

Pero esto no habla de hacernos mejores, sino cambiarnos completamente. Este proceso de transformación llamamos la santificación porque Dios nos hace santos en todas áreas de nuestras vidas. Pero Dios no cumple este proceso hasta que estemos en su presencia actual. Por eso siempre debemos estar siendo transformados cada día. Eso es el crecimiento espiritual.

No debemos pararnos aquí. Este versículo continúa. El propósito de Dios para nuestras vidas no sólo es hacernos más como Él. El versículo dice, “para que él [Jesús] sea el primogénito entre muchos hermanos.” Nuestras vidas son para glorificar a Dios. En otras palabras, nos cambia a ser su imagen para que Dios reciba toda la atención, afección, y adulación.

Mientras más y más nos conformamos a su imagen nos agrada más nuestro Dios. Es como la persona que aprenda tocar las obras de Mozart o Beethoven y se encuentra más y más enamorándose con esa música y esos compositores.

Si el crecimiento espiritual es la meta principal de Dios para nuestras vidas, nuestra fuente de información y cambio es el Espíritu Santo. Él usa mucho el estudio bíblico, la oración, y la comunión que se encuentra en una comunidad de creyentes, la iglesia, para realizar esta obra en nuestras vidas.

Si no has estado leyendo tu biblia, orando a Dios, o reuniéndote con otros creyentes en una iglesia bíblica, debes empezar para continuar el proceso de crecimiento espiritual. Es tu meta principal.

Basado en parte en un sermón predicado el 4 de junio por Andrew Wencl, Hacia la Madurez.