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martes, 2 de abril de 2013

El Pastor que No Predica la Palabra: Que Confiemos en la Biblia


Hace tiempo escuché un sermón acerca del matrimonio. El pastor tenía muchas buenas cosas para decir, pero hizo algo, o mejor dicho, no hizo algo, y eso me molestó: no predicaba la Biblia. No es que predicaba algo en contra de la Biblia, sino que él predicaba sin dar referencia a la Biblia en ningún instante. No lo podía creer. ¿Cómo puede alguien predicar sin hablar de la Biblia? Ni siquiera contó una historia de la Biblia. Todo lo que dijo (y mucho de lo que dijo fue bueno) venía de él.

Hay un problema con esto porque si este hombre se creía tan calificado para ponerse en el lugar central del culto cristiano en lugar de la palabra de Dios, este hombre era bien egoísta o tonto, pero de cualquier lado él blasfemaba al confiar más en sus propios esfuerzos que en el poder de la palabra de Dios y su Espíritu Santo.

Dice en Hebreos 4:12 que “La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que las espadas de dos filos, pues penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (RVC). Lamentablemente hay muchas personas en la iglesia de hoy, incluso los pastores, que no creen que la palabra de Dios sea “viva y eficaz” para persuadir a la gente y tocarles emocionalmente para hacer un cambio en sus actitudes y acciones.

Como creyentes, nosotros debemos de escuchar a predicadores que buscan explicar lo que la Biblia dice y no a los que buscan mostrar tan inteligentes y experimentados ellos son. Si escuchas a alguien predicar y puedes decir frecuentemente “¿Qué tiene esto que ver con la Biblia?” o “¿Qué tiene esto que ver con el pasaje en que estamos?” debes considerar buscar otra iglesia que sea más fiel a la palabra de Dios.

Si eres pastor, tú tienes la responsabilidad de someterte ante el Dios de quien es la palabra que te atreves a explicar a la iglesia que también pertenece a él (cf. Santiago 3:1; Hechos 20:28). Nosotros, los que somos predicadores, tenemos que serle fiel a Dios para anunciar su palabra y no cualquier cosa que nos entre en la mente. “La palabra de Dios es viva y eficaz”. Lo que es mío no puede ser tan provechoso como lo que es de él.

lunes, 2 de julio de 2012

Introducción a Santiago 3


Cipriano de Valera, primer editor de la Biblia que conocemos como la Reina-Valera, incluyó muchas notas en la Biblia que publicó en 1602.


Valera nos da su resumen del capítulo tres de la carta de Santiago:
Exhorta a huir la ambición, y a refrenar la lengua, cuya naturaleza describe. Que la conversación sea sin envidia, y contención. Y cual es la verdadera, y la falsa sabiduría. (Reina-Valera 1602, ligeramente editado y actualizado)
Me interesa que dice, “Exhorta a huir la ambición.” Valera refiere al primer versículo de esta epístola que dice:
Hermanos míos, no se convierta la mayoría de ustedes en maestros. Bien saben que el juicio que recibiremos será mayor. (RVC)
Tiene dos notas en particular acerca de este versículo. En cuanto a la palabra “maestros,” él dice, “Muy censores de los otros.” También en cuanto al “juicio” dice, “Porque los que severamente condenan a los otros siendo también ellos culpados, provocan la ira de Dios contra sí.”

Este es la primera vez que he encontrado esta interpretación. Básicamente Valera piensa que Jacobo está advirtiendo a sus lectores de no criticar tanto a otros cristianos. Aunque se puede encontrar este tema en otros lugares de la Biblia (por ejemplo, Mateo 7:1), Jacobo no habla de eso. Si fuera así, diría “no se convierta ninguno de ustedes en maestros.” Tampoco se identificaría con los que critican como hace diciendo “recibiremos.”

La verdad es que Jacobo exhorta a sus lectores a tener cuidado en cuanto a enseñar a los demás. En la iglesia hay mucha gente que quiere compartir sus ideas acerca de la Biblia, pero no todos pueden ser maestros. Es una gran responsabilidad de ser maestro y Dios juzgará más severemente a los que enseñan a los demás.

Valera ha sido una luz para la gente de habla española. Su enseñanza me ha ayudado mucho. La equivocación de Valera aquí nos recuerda de la verdad de Santiago 3:1, “Hermanos míos, no se convierta la mayoría de ustedes en maestros. Bien saben que el juicio que recibiremos será mayor.”